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Una agenda para cuatro años

Por Gabriel Profiti, Agencia Noticias Argentinas
En un país impredecible como la Argentina trazar un horizonte de largo plazo parece arriesgado, pero en el tramo inicial de este segundo mandato de Cristina Kirchner quedaron claramente  recortados algunos ejes que marcarán su camino a 2015: la cuestión Malvinas, la re-reelección y la relación con la CGT.


Estas tres cuestiones dominaron la agenda política de la última semana en la que el país finalmente salió del letargo que suele recrear enero, el mes de la feria judicial y de las vacaciones para buena parte de los actores del poder.


En ese contexto y tras haber establecido una tregua no declarada por la enfermedad de la Presidenta, el titular de la CGT, Hugo Moyano, regresó esta semana con fuertes cuestionamientos al Gobierno y acciones dirigidas a no perder el centro del ring. 


Juntó a sus más leales -muchos de los cuales no están convencidos de esta pulseada con la Casa Rosada pero siguen por ahora a su lado- y anticipó que buscará continuar al frente de la CGT, pese a que en público dice que está cansado.


A su favor tiene que todo el movimiento obrero reivindica sus reclamos para la eliminación del mínimo no imponible de ganancias, el fin de las excepciones al pago de asignaciones familiares, aumentos salariales regidos “por la inflación del supermercado” y la devolución de fondos a las obras sociales sindicales. Dentro de un programa oficial de ajuste progresivo, esa agenda también debería ser planteada por quien conduzca a la CGT a partir de julio, cuando se tratará la sucesión de Moyano. Pero más allá del lugar que ocupe el líder camionero después de esa elección, es poco probable que su estrella sindical se apague. Para el kirchnerismo es un desafío trascendente que está atado  con su política de alianzas y construcción de poder. El primer objetivo sería aislar al referente de los gremios del transporte de las otras ramas de actividad. 


En ese contexto, Cristina Kirchner anunció esta semana que analizará a través de una comisión conducida por la ministra de Industria, Debora Giorgi, la rentabilidad de las empresas para laudar en las paritarias y ante eventuales conflictos. Antes, lo sentaba a Moyano y acordaban firmar por un porcentaje que marcaría la pauta para el resto de los sectores.


El PJ y Scioli


Moyano también ratificó su renuncia a sus cargos en el PJ  después de que Scioli buscara contenerlo y ponerlo de su lado en la sostenida puja con el sector del ala dura del kirchnerismo referenciado en su vicegobernador Gabriel Mariotto.


El arquitecto de la Ley de Medios, según adelantaron sus hombres de confianza, también intentaría un asalto a la Jefatura del PJ bonaerense, que formalmente quedó en manos de la ministra Cristina Álvarez Rodríguez, de buena llegada a Scioli y al vicepresidente Amado Boudou.


Pese a que el gobernador y Mariotto dialogaron en los últimos días en procura de mantener la cordura institucional, las diferencias entre ambos volvieron a quedar de manifiesto durante el acto encabezado por el vice en San Martín, donde fue nuevamentecuestionada la política de seguridad conducida por Ricardo Casal. 


Aquella movida de Scioli para retener a Moyano en el PJ también había precipitado una jugada de manual: el planteo de una nueva reelección de Cristina.


“Con este escenario, cómo hace para gobernar hasta 2015 si no tiene un horizonte en el poder. Sirvió para marcar la cancha”, comentó un dirigente importante que estuvo en aquella famosa reunión de Mar del Plata en la que Boudou y La Cámpora abrieron el juego a una reforma constitucional.


Así como Carlos Menem lo había hecho hasta el tramo final de su mandato, la posible re-reelección seguirá en el tapete y fue el propio Boudou, quien reiteró esta semana que se necesitarán cuatro años más de Cristina para “profundizar las transformaciones que necesita el país”.


Por ahora, los números no dan para ese intento que requiere de los dos tercios de ambas cámaras del Congreso, pero otro buen resultado electoral en 2013 podría envalentonar a muchos. No obstante, algunos juristas del oficialismo ya plantearon alternativas en la mesa principal del poder como la de dotar de más atribuciones al jefe de Gabinete y convertir a Cristina en una eventual primera ministra en los siguientes cuatro años. Esa jugada, dicen los estrategas, no requeriría de una reforma de la Carta Magna, pero es difícil de llevar a la práctica y habría que buscar una figura decorativa para la Presidencia.



Malvinas


Mientras esos frentes se abren claramente para esta tercera etapa kirchnerista hay un factor aglutinante de toda la sociedad argentina que cruzará el período 2012-1015: la disputa con el Reino Unido por la soberanía de Malvinas. 


La ofensiva diplomática nacional en todas las embajadas del mundo ya fue lanzada y los hombres del servicio exterior tienen en claro que la prioridad de Cristina Kirchner en el año del trigésimo aniversario de la Guerra es la obtención de renovados respaldos internacionales en la pulseada con Gran Bretaña.


La pelea es de largo aliento pero no ahorra ámbitos: el secretario de Culto de la Cancillería, Guillermo Oliveri, está abocado a obtener el apoyo de los distintos credos: ya logró pronunciamientos de metodistas, bautistas, de la DAIA y del Consejo Judío Latinoamericano. Para la semana próxima le queda la misión más difícil: el Episcopado nacional.


La llegada del Príncipe William al Atlántico Sur y el consecuente movimiento de fuerzas británicas sirve para mantener el reclamo en la marquesina mundial. La cuestión Malvinas generó artículos de todo tipo en los principales diarios internacionales en las últimas semanas y los propios medios británicos proponen “soluciones” al conflicto, muchas insólitas, pero todas con un norte de devolución de las islas a la Argentina. Por ejemplo, Phillip Hensher, columnista del diario The Independent, consideró que Londres debería vender las islas a Buenos Aires, práctica frecuente en tiempos de colonizadores.



Publicado el 05 de Febrero de 2012

Niños de la calle

Por Joaquín Piña Batllevell, Obispo emérito de Puerto Iguazú
Hará como 20 años que me visitó, en Iguazú, el Monseñor Laguna (que no hace mucho que falleció). Recuerdo que me dijo que le llamó la atención a él, que se había recorrido casi toda América latina, que en Iguazú nadie pedía limosna por la calle. Y debía ser así. En aquel momento, en Iguazú casi todos tenían un trabajito, aunque fuera informal. Hoy no podríamos decir lo mismo.


Iguazú no es un mundo aparte, y por supuesto que padecerá los mismos problemas que el resto del país. Porque una cosa son las Cataratas, -¡Qué lindas que están! Y el turismo, y otra cuando uno recorre por los barrios. Pero, como digo, Iguazú no es diferente del resto del país. Si en Iguazú hay mendicidad y chicos en la calle, ¿qué será aquí en la capital de la provincia?


Es un fenómeno que ha ido en aumento en todas partes, -incluso en esta Argentina tan exitosa de los K y la renovación…-. A todos creo que nos da mucha pena verlo, pero son muy pocos los que hacen algo para remediarlo.


Me quiero referir, sobre todo a “nuestros” chicos de la calle, o como dicen ahora, de “los chicos en situación de calle”. Por supuesto expuestos a mil peligros. No me puedo olvidar de Fabio, -un angelito, al que yo le quería mucho, al que un camión le llevó por delante en la avenida Lavalle-. El ya estará en el cielo. Pero pienso en tantos otros que viven hoy en nuestras calles y plazas, tan expuestos no solo a ser atropellados sino a caer en las redes del narcotráfico y a una prematura delincuencia. 


La mayoría está en la calle porque sus padres, -si es que existen, lo que ya es mucho suponer-, les envían para que se rebusquen y traigan algo para la casa.  Y tu papá, -le pregunté a uno- ¿en qué trabaja? –El tiene un “plan”, me contestó. Yo le quise explicar que el papá es el que tendría que trabajar, o en su defecto la mamá. Que los chicos tienen que ir a la escuela, y jugar. Que si no estudia, ¿cuál será su futuro. De balde. El pobre no tiene otra. Y ya se acostumbró.


Claro que habría que hablar con los padres. ¿Dónde están los asistentes sociales? Son muy pocos, y casi la mayoría no están en las calles sino que trabajan en una oficina. Y si no hay asistentes sociales, le tocaría a la Policía. No para reprimir, castigar, que esto es muy inhumano y termina siendo contraproducente, sino para ayudar, hacer de puente. Poner un poco de humanidad.


Pienso que la mayoría de estos chicos son todavía rescatables, pero hay que actuar pronto, porque si no llegamos tarde. ¿O quieren que tengamos en las calles una escuela para formar a los futuros delincuentes? 


 Por favor, padres, nunca abusen de sus hijos, que los van a perder. Que no son los hijos los que tienen que sostener el hogar, sino los padres los que tienen que alimentar y educar a sus hijos. Piensen en su futuro (Lamentablemente tenemos tantos papás desaparecidos o que no les interesa trabajar y todo lo que ganan, si es que ganan, se lo gastan en alcohol). 




Publicado el 05 de Febrero de 2012

El dolor

Por Marcelo Martorell, Obispo de Iguazú
“Alabad al Señor que sana los corazones destrozados” (Sal 147)

La liturgia de este domingo nos lleva a considerar el misterio del dolor, ese mundo tan habitual en nuestras vidas: sufrimos males y enfermedades del alma, del cuerpo y de la psiquis. Y ciertamente no podemos habituarnos a él. No deseamos sufrir, buscamos más bien lo contrario, queremos estar bien, no tener dolores ni enfermedades, ni padecer las miserias del alma y de la vida en general. Sin embargo, el sufrimiento de cualquier tipo es parte de nuestras vidas, porque desde que el hombre pecó “entró el mal en el mundo” e hirió el corazón del hombre, inclinándolo al mal, cuando en realidad fue creado para el bien y aparecieron las enfermedades, los males morales y espirituales, y todo tipo de carencias  personales y sociales. El hombre hecho para gozar de la abundancia de Dios, por el pecado se sumergió en un mundo de necesidades.


La Palabra de este domingo se mueve en ese marco. Así podemos ver a Job en el dolor de sus propias tribulaciones (Job. 7,1-3): “Meses de desencanto son mi herencia y mi suerte noches de dolor”. Job es el símbolo de la humanidad sufriente y angustiada por el cúmulo de males físicos y morales. Pero en su alma no ha entrado la desesperación, porque él cree en Dios y lo invoca en todo momento: “Acuérdate Señor de mí, porque mi vida es un soplo”. El fiel Job gime de dolor, sufre y suplica. Y esta súplica no es en vano, porque el Señor lo escuchará, y lleno de ternura le mandará un Salvador que suavice su sufrimiento y le abra el corazón a una nueva esperanza, un Salvador que cure sus heridas y sane su alma sufriente.


Jesús, es el Salvador. Así lo presenta el evangelista San Marcos (Mc. 1, 29-39) rodeado de una multitud de sufrientes: “Le trajeron todos los enfermos y endemoniados, la ciudad entera estaba agolpada a su puerta. Jesús curó a muchos que adolecían de diversas enfermedades y expulsó a muchos demonios”. Jesús, el Cristo, alivia el dolor de los enfermos y eleva el alma de los sufrientes. Predica, y con su predicación da luz a los espíritus y revela el amor de Dios por todos los hombres de la tierra y los lleva a creer en Él. Dios cura las enfermedades del alma y también las del cuerpo. Y cuando no cura la enfermedad da la luz necesaria para sobrellevar la enfermedad con esperanza y amor y enseña que el sufrimiento es capaz de producir frutos de vida eterna.


Cristo obra la salvación y ella debe perpetuarse para siempre hasta que él vuelva y para ello encomienda a la Iglesia, y en ella con sus dones a todo creyente. La predicación del evangelio y la comunicación eucarística de Cristo, alivia el corazón del hombre que busca una respuesta a su vida llena de dolor, de cualquier dolor. Cristo fue la respuesta, el alivio y la esperanza de una vida mejor para lo seres humanos de ayer -cuando caminaba en medio de ellos- y lo es para los de hoy en el corazón de la Iglesia sufriente.


San Pablo nos recuerda que llevar la palabra: “Ay de mí si no predicara” (1Cor. 9,16). Y celebrar los misterios es una obligación para la Iglesia y un deber para todo cristiano. Así, Cristo quiere aliviar los corazones que sufren y salvar de la iniquidad a los que llevan los males morales al mundo. Son los enfermos los que necesitan del médico y no los sanos, esa fue la propuesta de Cristo a los fariseos. La confianza en Él tiene que mover el corazón nuestro a un respuesta de fe y de amor que cambie nuestras vidas. Pues de ellas depende la salud del mundo entero. Y así como el hombre busca alivio a sus enfermedades a través de la ciencia, cuanto ésta más avanza, mayor tiene que ser su confianza en Dios, pues la ciencia humana es también un don de Dios en la inteligencia  del hombre.


Que María, nos lleve a buscar en el corazón de Cristo el alivio para nuestras vidas.



Publicado el 05 de Febrero de 2012

Tensiones en tiempos de ajuste

Por José Calero, Columnista de la agencia NA
La profundización de diferencias entre el gobierno y la CGT responde a emergentes objetivos de una coyuntura que encuentra a la presidenta Cristina Fernández ante un escenario inédito en los casi nueve largos años en los que el kirchnerismo se hizo del control de la Argentina.


A diferencia de los tiempos de abundancia y buenas noticias, la Presidenta debe batallar ahora contra una realidad que dista mucho del crecimiento infinito y el progreso social sin límites que trata de imponer un relato oficial transmitido puntualmente cada miércoles por cadena nacional desde la Casa de Gobierno.


La Argentina, según informó la Presidenta en la semana, alcanzó casi el pleno empleo, ya que la desocupación descendió al 6,7 por ciento, a pesar de lo cual informes privados estiman que hay 700 mil chicos que ni estudian ni trabajan en la Argentina, en lo que se conoce como “generación ni-ni”, según un informe de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL).


Como esos chicos no buscan ya trabajo, por “efecto desaliento”, para el INDEC dejaron de integrar el lote de desempleados.


Un cuadro similar ocurre con la pobreza, que para la estadística oficial cayó a 8,3 por ciento, a pesar de lo cual se observan a diario en las zonas metropolitanas de distintos lugares del país escenarios de miseria, desolación y marginalidad, como ocurre cada noche en plena calle Florida a la altura de Córdoba.


En los discursos televisados puntillosamente desde el Salón Mujeres Argentinas del Bicentenario de la Casa Rosada, el gobierno se esmera en transmitir el show de las buenas noticias, que no deja lugar a repreguntas, porque los periodistas las tienen prohibidas, mientras una claque integrada por funcionarios y militantes se dedica a aplaudir rabiosamente cada ocurrencia presidencial.


En esos actos de jolgorio y regocijo, la Presidenta relata las buenas noticias, torea a la oposición y a los gremios, pero no aborda los temas clave que preocupan a cientos de miles de personas, como las que debieron sufrir los rigores del sol para  conseguir una tarjeta milagrosa en las últimas semanas.


La jefa de Estado no da explicaciones sobre cuestiones centrales de su administración, cómo cuánto se pagará la tarifa de colectivo y de tren desde el 10 de febrero próximo en caso de no tener la deseada SUBE.


Peor aún, la Presidenta elude decirle a los ciudadanos que su gobierno prepara un alza tarifaria en el transporte, aún sin fecha de implementación, y que se aplicará tenga o no SUBE.


Ese ajuste se producirá porque la tarjeta SUBE le permitirá al “gran hermano” Estado saber si el dueño de la tarjeta es propietario, tiene auto, cuánto gana al año, si viaja seguido al exterior, cuánta plata tiene en el banco, si tributa bienes personales, y un sinnúmero de datos personales.


Cuando llegue la hora de quitarle el subsidio al transporte a millones de personas, el mecanismo será similar al que se utilizó para ponerle un cepo a la compra de dólares.


Ante cualquier queja del usuario, lo van a mandar a que se arregle con la AFIP, que de paso aprovechará para obtener todavía más datos para esa base de datos infinita que el gobierno pretende construir de cada uno de los argentinos.


Demasiada información para que la maneje un Poder Ejecutivo que carece de controles de organismos como la SIGEN, donde el Parlamento se limita a ser una mera “escribanía” de los proyectos que envía el Ejecutivo y la oposición está desaparecida.


“No pretendemos ser la Gestapo”, dijo el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y habrá que creerle.


Pero sin llegar a comparaciones tan temerarias, intranquiliza observar un Estado que va invadiendo casi todos los rincones de la vida cotidiana de los argentinos y despilfarra multimillonarias sumas de dinero en Aerolíneas Argentinas, el Fútbol para Todos, actos por doquier y, ahora, la transmisión del TC.


Hugo Moyano, el todopoderoso jefe de la CGT, que nunca comió vidrio, se dio cuenta hace rato de lo que venía y por eso se empieza a despegar de un gobierno que radicaliza su acción y parece dispuesto a aplicar a fondo la lógica “amigo-enemigo” en cada uno de sus pasos.


“La sintonía fina suena a lo que proponía Menem”, disparó el líder camionero, con timing de sobra para impactar directamente en el corazón de la principal política defendida por la Presidenta, en lo que podría considerarse, parafraseando una obra clave del revolucionario Vladimir Lenin, como “cristinismo, etapa superior del kirchnerismo”.


Pero a pesar del barullo que hacen los actos en la Rosada, para saber lo que viene haga un ejercicio muy simple, si es que aún no lo ha hecho.


Tome su última factura de gas o electricidad, y agreguele al total el monto que aparece restando en la línea que dice subsidio.


Va a notar que cuando pronto le toque abonar sus servicios a tarifa plena, necesitará entre 60 y 70 por ciento más de plata de su bolsillo para afrontarlo.


Clarito y sencillo, casi tanto como la verdad.



Publicado el 05 de Febrero de 2012

Apariencias y realidades

Por Pepe Eliaschev, Columnista de la agencia NA
Este columnista regresa a Israel tras varios años de ausencia. Hoy, como siempre, aunque se habla mucho de primavera democrática en el mundo árabe, el estado judío fundado en 1948 sigue exhibiendo el único parlamento libre y plural en esta parte del mundo.


La sociedad israelí en su conjunto, árabes y judíos, garantiza libertades de expresión y de prensa inaudita en cualquiera de los países de la zona. Nada hay más acuciante y presente hoy en la vida cotidiana israelí que la amenaza de un Irán nuclear en condiciones de lograr armas de destrucción masiva y con la voluntad de hacerlo. 


En un mundo donde las naciones reconocidas universalmente son poco más de unas 200, Israel es el único estado miembro de las Naciones Unidas cuya desaparición explícita demandan países como, por ejemplo, Irán. No es una cuestión irrelevante. No solo no lo reconocen; piden su desaparición. Es por esta situación, poco parangonable con ninguna otra del mundo, que el aparentemente inexorable proyecto iraní de convertirse en un país capaz de usar armas nucleares se ha transformado en un dilema crucial para Israel. 


Lo curioso y hasta paradojal es que Irán e Israel jamás fueron enemigos hasta 1979, cuando estalló la revolución islámica del ayatola Jomeini. Por el contrario, al margen de los milenarios vínculos entre persas y judíos, desde la fundación del moderno Israel en 1948 y 1979, ambos países mantuvieron un vínculo extremadamente cordial. Para David Ben Gurion, el fundador del estado judío, tres naciones eran la clave de su alianza regional predilecta: Irán, Etiopía y Turquía. Los expertos locales califican de invención siniestra el anti-israelismo del nuevo Irán islamista. La pesadilla nuclear que perciben muchos israelíes no implica, de todos modos, unanimidad de percepciones. 


Sectores importantes del mundo político y académico más liberal de Israel discrepan con la hipótesis apocalíptica. Creen que el mesiánico liderazgo iraní cometería un gravísimo error de cálculo si pensara que Occidente (e Israel) aceptarían pasivamente tal perspectiva. Deberían pagar los iraníes un precio insoportable por su pretensión de convertirse en un actor estratégico del mundo, en contra de las advertencias y las sanciones ya aplicadas por los Estados Unidos y Europa.


Para el ex director general del Mossad, Efraim Levy, por ejemplo, la situación de semi guerra civil en Siria se revela como el talón de Aquiles de Irán. El Mossad es el mítico servicio de inteligencia de Israel y aunque es famoso por la audacia de sus agentes de operaciones en los terrenos más exóticos, es mucho más importante como reservorio de los mejores y más sofisticados analistas de este país. 


Halevy considera que gran parte del futuro inmediato de la región se jugará en gran parte del sur y centro del Líbano, a través de Hizballáh (el partido de Dios), la milicia chiíta libanesa con la que Israel estuvo en guerra en 2006. 


Las sanciones comerciales aplicadas por las Naciones Unidas al régimen del “Líder Supremo” Alí Jamenei y del presidente Majmud Ajmadineyad le hacen daño serio a Irán, pero –argumenta el ex nº 1 del Mossad-, Israel no solo debe haber como una potencia en la región sino que debe actuar como tal y debe lograr los resultados que dicho status implica.


No hay, sin embargo, ni decisión ni unanimidad en torno de la eventualidad de un ataque preventivo israelí que aniquile el aparato nuclear que viene armando Irán. Los israelíes hablan de una represalia en la inteligencia de que la mezcla de sanciones comerciales internacionales y advertencias serias sobre una posible retaliación por adelantado deberían hacer entrar en razones al liderazgo iraní. 


Sin embargo, para otro ex nº 1 de una agencia de inteligencia, James Woolsey, que fue jefe de la CIA entre 1993 y 1995, en la presidencia de Bill Clinton, conviene no subestimar a los iraníes tratándolos de chiflados. 


Woolsey, que también participó aquí de la misma Conferencia en la ciudad costera de Herzlía (a 20 km de Tel Aviv) en la que habló Halevy y en la cual este columnista fue el único periodista latinoamericano presente, aconseja no juzgar a Irán con el prisma de la guerra fría contra la Unión Soviética: los líderes del Kremlin no se caracterizaban por el fanatismo, subrayó. No es el caso del liderazgo iraní, concluyó: ellos van por todo y se proponen explícitamente destruir a Israel y hegemonizar todo el mundo islámico bajo la egida de Teherán. ¿Palabras incendiarias? ¿Temores infundados? ¿Retórica paranoica? 


Hay quienes aseguran que los israelíes exageran y se victimizan más allá de toda proporción. En verdad, Israel es hoy una nación con elevadísimo manejo de alta tecnología y con una infraestructura de autodefensa poderosa. Pero en el mundo, nadie es imbatible y nadie tiene seguridades permanentes, sobre todo cuando las magnitudes en juego son tan descomunalmente desiguales.


De los casi 10 millones de ciudadanos israelíes, los judíos no llegan a siete y este pequeño país es verdaderamente diminuto en términos demográficos y geográficos, al menos de cara al interminable océano árabe en medio del cual existe. Toda la polémica ardiente en torno de la hipótesis nuclear iraní parece relegar a segundo lugar la igualmente no consumada solución del subsistente contencioso entre israelíes y palestinos. 


Nada demasiado importante sucederá, empero, hasta noviembre de 2012, cuando los norteamericanos decidan si le da o no un segundo mandato a Barack Obama. Si Obama gana en noviembre, en las semanas posteriores a su triunfo podría haber avances espectaculares en el Medio Oriente, pero no antes, y –sobre todo-siempre y cuando entre hoy y noviembre no ocurra algún episodio terrible vinculado a la perspectiva nuclear iraní. 




Publicado el 05 de Febrero de 2012

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HUMOR

SOCIALES

Encuesta
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Si
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Editorial

Con el dedo apuntando a Europa

Se conoce como ajuste a las medidas que adoptan los gobiernos para evitar desequilibrios en sus economías; las dos formas más comunes son reducir el gasto público o aumentar los impuestos. La disminución del gasto presiona el aumento del desempleo, ocasiona reducción de las ventas, del consumo y de la...

OPINION

Una agenda para cuatro años

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