>> 2010-09-02 | 17:58:00Informacion General

Escalofriante relato de asesinato durante la dictadura

Un coronel dice que el balazo en la espalda que mató a un conscripto durante la dictadura fue un accidente. Ocurrió en 1976 en La Rioja. Toda la historia.

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LA RIOJA. (DyN) - El coronel retirado Nicolás Barros Uriburu calificó de "accidental" el homicidio en 1976 por un balazo en la espalda del conscripto Roberto Villafañe, quien supuestamente fue testigo del secuestro y asesinato de los curas Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville en la base aérea de Chamical, donde prestaba servicio.
   
El oficial del Ejército prestó declaración en la tercera jornada del primer juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en la provincia de La Rioja desde 1983.
   
Allí identificó al acusado y ex sargento del Ejército José Rodríguez como el autor de los disparos contra Villafañe cuando éste volvía de noche y franco de servicio a su casa en un barrio de esta capital, pero dijo que los tiros fueron "al aire y al rebotar uno, el soldado cae mal herido".
   
"Estoy convencido de que fue un accidente", afirmó.
   
Barros Uriburu era subteniente y estaba encargado de la oficina de personal del Regimiento de La Rioja a fines de agosto de 1976, cuando Villafañe fue asesinado.
   
Según relató, el entonces cabo primero Rodríguez y un sargento principal de apellido Silva eran quienes integraban una comisión para buscar a Villafañe en un móvil de la policía provincial. Ambos fueron acompañados por un soldado que operaba como guía para encontrar el domicilio de la víctima.
   
A Villafañe -contó- se lo buscaba para detenerlo por la denuncia de otro soldado, de apellido Herrera, que llegó al regimiento golpeado por haber sido agredido y amenazado por el supuesto robo de ropa.
   
Como oficial a cargo de la guardia de ese día, Barros Uriburu recibió cuatro comunicaciones de radio desde que salió la comisión a buscar a Villafañe: una que decía que lo habían ubicado, otra que lo habían detenido, otra que se había escapado y una cuarta que pedía ambulancia porque estaba malherido.
   
El testigo insistió con la versión militar de que en la casa de la víctima se hallaron revistas consideradas subversivas, como "Estrella Roja", del ERP, pese a que una de las hermanas del soldado asegura que el joven "no sabía leer ni escribir".
   
Barros Uriburu declaró que un consejo de guerra condenó a Rodríguez a dos años de prisión en suspenso y a 20 días de arresto a Silva, pero no supo responder al tribunal por qué esa actuación no figura en el expediente.
   
Agregó que, según un informe del Servicio de Inteligencia castrense, Villafañe habría estado relacionado con Alberto Jacinto Ledo, un joven riojano que desapareció durante la última dictadura, con quien habría participado, dijo, del "intento de copamiento al regimiento de Catamarca".
   
La muerte de Villafañe en la noche del 30 de agosto de 1976 está relacionada con el previo secuestro, tortura y homicidio de los sacerdotes Murias y Longueville, hechos conectados con el asesinato del laico Wenceslao Pedernera en Chilecito y la sospechosa muerte posterior del obispo Enrique Angelelli.
   
El Tribunal Oral Federal de La Rioja, presidido por Sergio Grimaux e integrado además por José Quiroga Uriburu y Alejandro Piña (juez de Mendoza), juzga al ex sargento Rodríguez, único imputado por la muerte de Villafañe.
   
La hermana del soldado, Luisa Villafañe, dijo que confía en que "se conozca la verdad". Luisa supone que "algo vio" su hermano en Chamical y "le dieron licencia", como si fuera "una excusa para poderlo matar".
   
Según la mujer, su hermano -que tenía 20 años- solía reunirse con sus amigos y un primo en un billar de la zona oeste de esta capital, donde residía. Días antes de su muerte algunas personas advirtieron que había una camioneta "que iba y venía" y podría haber sido de la policía.
   
La noche del 30 de agosto de 1976 los primos volvían juntos hasta que se separaron para ir a sus casas. El primo, que será uno de los testigos, escuchó el disparo y corrió a buscar a Roberto, pero cuando llegó éste estaba muerto.
   
Rosa, otra hermana, dijo que lo mataron con un disparo directo. Relató que "un Falcon grande dio tres vueltas, le dieron la orden a Barrera (un vecino) que cierre el negocio. Mi hermano se bajó del ómnibus y le tiraron directamente, no fue un rebote", como sostiene la defensa de Rodríguez.

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