>> 2011-12-03 | 10:46:00Sociedad

Campamentos del infierno: un crudo relato

Finalmente la angustia y desesperación de varias familias de Oberá se terminó cuando volvieron, procedentes de Buenos Aires un grupo de jóvenes que bajo engaños y con promesa de un buen trabajo decidieron ir a probar suerte a campamentos de trabajos en esa provincia.

Comentar

Un joven de 20 años que padeció esta situación de esclavitud relató que “llegó un hombre y nos dijo que vayamos a Buenos Aires que allá teníamos trabajo y antes de las fiestas volvíamos para acá. Llegamos  y era otra cosa, era todo mentira lo que nos dijeron, querían que trabajemos por la fuerza, teníamos que pagar los boletos, la comida, un desastre”, sentenció el joven. El joven  relató que salieron de Oberá  “en colectivo hasta Campana, allá había gente que nos estaba esperando y nos llevaron hasta el campo, llegamos y era otra cosa diferente a lo que  habían dicho: nos tenían amenazados con armas y  uno de los chicos le sacaron el documento”, contó. En total  fueron siete jóvenes de Oberá  de entre 17 y 21 años, pero cuando llegaron al campo los separaron. El joven de 20 años al ver la situación de esclavitud a la que serian sometidos a las pocas horas se pudo escapar del lugar. En todo momento eran amenazados por un grupo de personas fuertemente armados. “Eran Como siete entre el dueño y el encargado los que trataban con nosotros, todo el tiempo portaban armas de fuego y nos amenazaban, agredían, y empujaban. A  un compañero le pusieron una pistola 9 milímetros en la cabeza y le dijeron que le iban a disparar si intentaba escaparse, querían que trabajemos gratis”, narró.“Mis compañeros trabajaron tres días, yo la misma noche me escapé del lugar. El galpón era un desastre, una mugre total, la comida era como para animales”, contó el muchacho, quien a su vez corroboró que de Oberá “había muchos chicos, de distintos barrios, algunos estaban hace un año, otros 4 meses y no podían salir, tampoco cobraron nada en ese tiempo, trabajaban por la comida no más”, dijo.“Yo tengo un tío en Pilar y me escapé hasta su casa, los que estaban en el galpón eran todos hombres. No conozco a la persona que nos llevó, la primera vez que lo vi fue cuando apareció en el barrio. Volvimos custodiado, en colectivo, llegamos el jueves al mediodía a Oberá”, testimonió. Luego de salir de lugar estuvieron  en una casa de refugio para victimas de tratas, “ahí nos trataron re bien. Nosotros declaramos en la causa, todavía estamos traumados porque lo que nos pasó fue muy feo porque nos amenazaban con que no ibamos a volver más a Misiones, y tenían distintos tipo de armas”, recordó. Según el joven, en el lugar  se trabajaba en la cosecha de arándano de lunes a lunes de 7 a 12 y de 13 a 19.  Dormíamos en unas piecitas todos amontonados, nos dieron colchones rotos, no nos dieron frazadas, éramos 14 en cada una”, graficó. Cabe recordar que ayer este Diario publicó que once menores de Misiones fueron rescatados en condiciones infrahumanas en Buenos Aires, donde eran amenazados con armas para trabajar como esclavos.

Comentarios (1)

javier - 12-06-2011 09:12

Terminemos de creerle a esa gente y para aquellos que van una semana a Bs As y vuelven porteños alegando que se trabaja muy bien, desconfien porque seguro paro en una villa miseria.

Comentá esta nota