15/04/2013 | 21:00 - Información General

Viven en carpas a la vera de la ruta provincial 17

FAMILIAS A LA INTEMPERIE. Niños, bebés, adultos esperan a la vera de la ruta 17. No tienen adónde ir y no les quedó nada de sus pertenencias.

• Son las familias desalojadas hace una semana en San Pedro • Soportaron la tormenta bajo las improvisadas viviendas •

PUENTE ALTO Y LA COLORADA, San Pedro. El lunes pasado se llevó a cabo el más brutal e inhumano desalojo de la historia de Misiones y si no fuese por PRIMERA EDICIÓN, único medio gráfico presente en el lugar, nadie se hubiese enterado. Fueron violados los derechos básicos más elementales; violencia en el desalojo, en el despeje de la ruta, en las detenciones y en el abandono a la intemperie que sufren las familias que no tienen adónde ir y se encuentran viviendo bajo precarias tiendas echas con nylon negro junto a sus hijos, muchos de ellos bebés que aún toman pecho  como única alimentación.

“Jamás me imaginé ésto”
“Estamos tirados como perros, mi beba de cuatro meses está con fiebre, tengo otros dos hijos que sufren de bronco espasmo, estamos todos bajo esta carpa que improvisamos con nylon, pero con la tormenta de anoche (por el jueves) se rompió todo y nos empapamos, se nos mojaron  las pocas cosas que tenemos, los colchones están empapados, la poca ropa que teníamos, todo”, contó con los ojos saturados de lágrimas Marisa, quien a pesar de las adversas circunstancias mantiene firme su voluntad, “no nos pueden hacer esto, estoy segura de que vamos a conseguir una solución, si el Gobierno tiene algo de humanidad nos va a dar una solución, no me imagino que no les interesemos,  somos personas, seres humanos, tenemos derechos, jamás imaginé que nos iban a hacer lo que nos hicieron”. 

“Somos gente de trabajo”
Marcela, la “Flaca”,  es madre de tres hijos y como su apodo lo indica es delgada, bien delgada, también se encuentra viviendo desde hace casi una semana bajo nylon y el lugar, temporal mediante, se ha transformado en un barrial: “Nos sacaron a la fuerza de nuestras casas, nos sacaron nuestras pertenencias y nuestras producciones, ahora vivimos a un costado del camino bajo una carpa, sin nada, pero conservaremos siempre nuestra dignidad, no queremos que nos den un terrenito, una casita y un plan como ya nos propusieron, queremos nuestras cosas y tierra para trabajar, somos gente de trabajo y eso es lo que sabemos hacer”, afirmó. “La tormenta y la lluvia han arruinado un poco más  todo, mis chicos están con fiebre y como perdimos nuestras cosas no tenemos ni ropa para cambiarnos, ni calzado tampoco, estamos viviendo en el barro”, dijo consternada. Esperan respuestas del Estado.

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