>> 2010-08-27 | Policiales
Hay un antes y un después de la muerte de Nico en Montecarlo
• Raquel Zuge (37) es la madre de Nicolás Rohte, quien murió trágicamente al ser arrollado por un vehículo que circulaba a alta velocidad • “Mi hijo amaba el arte y su pecera”, confió su papá Claudio •
MONTECARLO (Enviados especiales). La ciudad está distinta desde el pasado domingo, cuando el chico Claudio Nicolás Rohte (13) perdió la vida trágicamente, sobre la principal avenida. La conmoción aún persiste en la memoria de la Capital de las Orquídeas, los testigos del fatídico accidente todavía no entienden cómo tres rodados circulaban a máxima velocidad por la avenida Libertador. La escena del lugar del accidente no cambió. En la vereda todavía se notan las huellas de los neumáticos del Peugeot 306, también están tirados los pedazos del muro que rompió el auto en su alocada carrera y el árbol que arrancó de raíz el coche (aunque horas más tarde, los empleados municipales lo cortaron. “Seguro que fue porque notaron la presencia de PRIMERA EDICIÓN”, dijo uno de los comerciantes). Nico era el hijo menor de Raquel Zuge y de Claudio Rohte, ambos de 37 años. Además tenía dos hermanas mayores, Yanina (17) y Nadia (18). La familia quedó destrozada luego de la muerte de Nico: “Era el mimado, el más chico de todos y quien nos unía a toda la familia”, indicó Raquel, quien recibió a este diario en su hogar y con su esposo se prestaron a una conmovedora charla, y que tuvo un común denominador entre todos los presentes: “dolor”. Apenas comenzada la entrevista, Raquel recordó el accidente y no contuvo las lágrimas. “El dolor es insoportable, impresionante, se me hace difícil explicar con palabras el sentimiento que tengo”, indicó la mamá del joven, mientras pensaba en voz alta: “Todavía jugaba con juguetes…miren esos autitos son de él, tenía una colección”. Claudio miraba de reojo, asintió con la cabeza todo lo que dijo su mujer y añadió que el día del accidente todos se dirigían a la panadería, porque era algo que le gustaba hacer a Nico los domingos. “Él siempre quería ir a la panadería con nosotros de la mano. Ese día (domingo) intercambiamos los lugares (cierra los ojos preguntándose por qué) y él fue más cerca de la calle. Íbamos tomados de la mano, y de repente siento cómo un auto lo golpea”, señaló Claudio, quien añadió: “A Nico me lo arrancaron de mis manos. Intenté levantarlo pero no pude”. A su vez, con la voz entrecortada, Raquel alcanzó a contar que después del choque “quise ayudar a mi hijo y le decía: Nico por favor levántate, levántate…yo sólo sentí un fuerte viento y de repente lo vi a mi hijo tirado en la vereda”.
Juguetes, pecera y amor por el arteNicolás tenía el sueño de convertirte en dibujante. Además, de ir todos los días a la Escuela Normal de Montecarlo, también participaba de la Escuela de Arte. “A él le gustaba todo lo relacionado con el arte”, dijo su madre. “Con trece años todavía jugaba con autitos, todos los días volvía de la escuela y se ponía a mirar dibujitos. Parece que aún lo veo sentado en el sillón mirando la tele o jugando con sus autitos, todavía no entiendo que pasó”, contó Raquel. Hace unos meses, el niño había comprado una pecera con la plata que había ahorrado de algunos “trabajitos de jardinería que hizo”. “El viernes anterior al accidente compró un pececito de color negro, que era lo que más quería”, indicó Claudio, quien añadió que la semana pasada, Nico había construido una tapa de madera para la pecera.“Yo soy carpintero y él heredó el amor por eso. Aunque su mayor sueño era ser veterinario”, comentó el papá.
La primer persona que llegó a la escenaAlfredo Cosentini es la primera persona que llegó tras el accidente y quien ayudó a Nicolás. En diálogo exclusivo con PRIMERA EDICIÓN, Alfredo contó que “sentí el golpe y el contragolpe desde mi casa y salí a ver qué pasaba, crucé la calle (Libertador) y veo a un chico tirado, con las piernas cruzadas, sin signos vitales y con el padre tratando de ayudar. Entonces, veo que baja el joven Santías del automóvil y camina de manera rara”, comenzó el relato el hombre que fue el primero en asistir a la familia Rohte.Cosentini afirmó que “de golpe se juntó mucha gente y a pesar que la Policía llegó rápidamente al lugar, Nicolás ya había muerto. A su lado estaba la zapatilla blanca y unos metros más allá, la mamá sentada y llorando”.Una versión indica que los otros dos autos involucrados en la presunta “picada” desaparecieron del lugar. Pero Alfredo refutó esa versión al comentar que “uno de los automóviles (el Fiat Uno, según sus dichos) paró a dos cuadras del lugar y el joven que manejaba se bajó y fue hasta el lugar del accidente, pero vio que la cosa estaba fea y salió corriendo. No estoy seguro, sin embargo, entre las personas de la ciudad se comenta que un efectivo lo habría obligado a irse de la escena”.
El chofer del vehículo se fue de la ciudadUna de las principales novedades que surgieron ayer con respecto a la situación del chofer del vehículo Peugeot 306, Martín Santías, es que el joven se fue de Montecarlo, al parecer por temor a sufrir represalias. La confirmación fue dada por el abogado defensor del joven de 19 años, Pablo Luján, quien afirmó a medios radiales que su cliente vivirá en otra localidad. Sin bien no afirmó dónde, sí dejó entrever que seguirá en la provincia. Por otra parte, se supo que la jueza de Instrucción que interviene en la causa, María Teresa Ramos, solicitó la filmación del video que tiene el Casino en su vereda que fue incorporado al expediente. Aparentemente, en dicha cinta no se verían a los automóviles. Según pudo averiguar este medio, el chofer habría declarado que no estaba corriendo “picadas” y que, al parecer, otro coche se había interpuesto en su camino. Otro dato que maneja la defensa de Santías como prueba para desmentir la versión de la “picada”, es que uno de sus amigos iba adelante, mientras que el otro circulaba a unas cinco cuadras de distancia del Peugeot 306.