>> 2010-08-28 | Policiales

Detectan la última llamada que recibió Graciela antes de morir

• Creen que fue efectuada por su actual novio desde La Pampa • Fue horas antes del crimen • La Justicia solicitará un rastreo telefónico a la empresa Personal •

OBERÁ. En los últimos días se produjo la llegada del novio de Graciela Franza (22), asesinada brutalmente el martes 17 de agosto en esta localidad. El joven estaba consternado por lo sucedido. Viajó desde La Pampa para interiorizarse del hecho. Al entrevistarse con los policías le comentaron que el crimen fue perpetrado entre ese martes a la noche y el miércoles siguiente a la madrugada. Sin embargo, el muchacho habría recordado haber mantenido un diálogo con ella, justamente el día en que terminaron salvajemente con su existencia. “A las 21.30 de ese martes charlé unos minutos con ella, pero no noté nada extraño en su voz, no me contó nada que haga suponer que estaba en peligro”, habría relatado el novio de Graciela en presencia de los detectives. El testigo incluso habría aportado la prueba fundamental, su propio aparato telefónico, donde quedan registrados los números a los que llamó (allí estaría el de Graciela), los mensajes de texto y con sus respectivas fechas y horas. Con este nuevo elemento en sus manos y teniendo en cuenta que el teléfono móvil de la víctima jamás fue hallado (fue robado por el o los asesinos), la Policía le habría informado la novedad al juez que sigue la causa, Horacio Alarcón, quien por estas horas iba a solicitar a la empresa telefónica Personal un rastreo completo de los llamados y mensajes de texto (entrantes y salientes) que salieron del chip de la infortunada joven. Una vez que el titular del Juzgado de Instrucción 2 de Oberá materialice el pedido una nueva evidencia podría surgir ante los pesquisas. Se podrá saber a ciencia cierta los movimientos que hizo Graciela la noche que la asesinaron, siempre mientras su teléfono estuvo activo. También los movimientos de quienes se comunicaron con ella. Esta técnica de entrecruzamiento de llamadas fue realizado con eventual éxito en numerosos casos policiales y aportó pruebas claves en muchos de ellos. Efectivos de las Brigadas de San Vicente y de Oberá, en labor conjunta, estaban abocados a la búsqueda de los supuestos clientes que tenía Graciela como trabajadora sexual, actividad que la Policía presume que realizaba en la zona de Aristóbulo del Valle y la Capital del Monte.  

“Estoy en San Vicente”La pareja actual que tenía la víctima, quien llegó recientemente a Oberá para aportar datos a la Policía, al parecer desconocía las actividades de su novia como supuesta prostituta, confió un portavoz de la fuerza. Se cree que la mujer, quien era madre de tres criaturas, planificaba viajar junto a su pareja a La Pampa, donde el joven trabajaba (en los talleres de una conocida empresa de micros). Justamente habrían dialogado de ello en esa última conversación (el martes 17 de agosto a las 21.30). Sin embargo, a Graciela le truncarían sus proyectos de vida junto a su novio e hijitos. Antes de despedirse ella le habría manifestado a su pareja “estoy en San Vicente”, lo que es un dato más que se agrega a la investigación. La joven madre fue ultimada entre la tarde y la noche de ese martes, después de que saliera de su casa (en el barrio El Progreso de San Vicente), aparentemente con destino a Oberá. Fue hallada al otro día cerca del mediodía en el kilómetro 12 de la ruta nacional 14 con al menos siete puñaladas en el cuello (sólo una profunda) y heridas cortantes en sus manos, lo que evidencia claramente que intentó defenderse del ataque.  Los médicos forenses establecieron que él o los asesinos la torturaron a puntazos antes de asestarle la mortal cuchillada en el cuello (murió desangrada).