>> 2010-08-29 | Información General
Sólo 22 de las 94 aldeas mbya de Misiones tienen tÃtulo de propiedad
• Son alrededor de cien mil habitantes diseminados en 510 comunidades que se distribuyen en el sur de Brasil, Paraguay y Argentina•
BUENOS AIRES (por Graciela Petcoff, corresponsal). Por primera vez un mapa muestra al pueblo guaraní, el lugar exacto donde viven actualmente sus comunidades, en una amplia región que abarca la Argentina, Paraguay y Brasil, pero también evidencia que prácticamente se ha extinguido su principal recuso de vida, la selva paranaense, que ha sido agotada por la tala indiscriminada y amenaza su supervivencia como nación originaria en Sudamérica. El mapa transfronterizo no marca los límites políticos entre naciones, que son posteriores al pueblo guaraní, sólo los datos geográficos de los ríos y la selva, y las localizaciones de las comunidades en los tres países, en un relevamiento que llevó varios años, que estuvo a cargo de la Universidad de Misiones, el equipo Misiones de Pastoral Aborigen, en colaboración con las universidades de Mato Grosso, en el sur de Brasil y del Paraguay. Pero también contó con la colaboración de las comunidades aborígenes, que permitieron que se realice el relevamiento, sin lo cual no hubiese sido posible concretarlo.El Mapa “Guaraní Retá” fue presentado en el Congreso Nacional, por la diputada nacional Julia Perié, durante un acto en el que expusieron detalles el cacique de la comunidad guaraní que vive en Tacuapí (Ruiz de Montoya), Antonio “Patrón” Benítez; los integrantes del equipo Misiones de Pastoral Aborigen Kiki Ramírez y el Vasco Baigorri, y el antropólogo Guillermo Wilde, quien integró el equipo de la Universidad de Misiones que encabezó Ana María Gorosito, una de las principales expertas en la temática guaraní.
Hay más de 100 mil guaraníes Los datos estadísticos que arroja el mapa hacen saber que el pueblo guaraní cuenta con cien mil habitantes diseminados en 510 comunidades que se distribuyen en el amplio territorio de lo que fue la selva paranaense que se extiende al sur de Brasil, Paraguay y la Argentina y se visualiza que de dicho total, 94 comunidades viven en Misiones, donde la población oscila entre 6.500 a 7.500 habitantes. Misiones es la que alberga una porción importante de habitantes guaraníes porque además es la región donde se conserva el último bastión de la selva paranaense.De las 94 comunidades que viven en la tierra roja, sólo 22 tienen el título de propiedad de sus tierras, lo cual significa que no se cumple acabadamente el artículo 75 de la Constitución Nacional, que señala expresamente que se debe “reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos”. Lo hizo notar en su exposición el Vasco Baigorri, al señalar que la Carta Magna dice claramente que se debe “reconocer la personería jurídica de las comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano”.
Desaparición del montePor el contrario, el pueblo guaraní viene sufriendo la desaparición del monte, su fuente natural de vida, de donde se nutren de alimentos y buscan su medicina natural y además, los corrieron de la vera de los ríos para la construcción de represas. El mapa muestra treinta y tres cruces, que indican el lugar donde fueron desalojadas treinta y tres comunidades guaraníes para la construcción de Itaipú. Otro tanto pasó en Yacyretá donde las aldeas quedaron bajo el agua y fueron “relocalizadas”, un tecnicismo que en realidad indica que fueron declarados parias, lejos de su hogar natural. Es llamativo, según se hizo notar en la presentación, que se publicite tanto a Misiones como “la tierra sin mal”, pero sus habitantes originales siguen en el olvido.Con este mapa “ya sabemos dónde están, ahora no podemos decir que no existen”, afirmó el Vasco Baigorri. Explicó que el Equipo de Pastral Aborigen acompaña a las comunidades guaraníes en el reclamo de sus derechos y sus territorios y ha participado activamente en el trabajo de campo para la confección del mapa, contando en todo momento con el consentimiento expreso de las comunidades. Por sus normas internas, la Pastoral Aborigen “no va ninguna comunidad que no nos llame. Es una forma de respeto”, explicó.
Verse en un mapa En tanto Kiki Ramírez, también del equipo de Pastoral Aborigen, contó que la idea original del mapa fue del austríaco Jorge Blumberg, quien se puso en contacto con las universidades de los tres países y, en el caso de la Argentina se contactó con la Universidad de Misiones, donde Ana María Gorosito coordinó la organización del mapa y convocó a la Pastoral Aborigen a realizar el trabajo de campo. “Recorrimos las comunidades, marcando su localización con un GPS y también hicimos un censo. El mismo trabajo se hizo en Brasil y Paraguay y después una ingeniera bajó los puntos en el mapa, para su localización exacta. Fue un trabajo técnico de los tres países”. Su amplia experiencia en la temática, -Kiki habla el mbya-, le permite evaluar que lo sucedido con el pueblo guaraní “es trágico. Su cultura nació en la selva atlántica o selva paranaense. Es un pueblo que se defiende a sí mismo sólo con la selva, toda su religión, toda su cosmovisión está basada en la selva, entonces lo trágico es para ellos tener su territorio de esta manera”. Los tamaños de las comunidades son diversos, desde cien integrantes, como la mayoría de las que están en Misiones, a 200, 500, dos mil habitantes o más. Cada comunidad tiene su nombre propio, en guaraní, y fueron incluidos en el mapa, lo que entusiasmó a muchos habitantes de las aldeas, que, según explicó Kiki, pudieron visualizarse y además ubicar comunidades en las que están sus parientes. Luego habló el cacique mbya Antonio Benítez, más conocido con el apodo de Patrón, quien trabajó con el equipo de la Universidad y, además, es estudiante del profesorado de Historia de la Universidad de Misiones. Luego de aclarar que no es su costumbre “hablar mucho en castellano”, señaló que el mapa fue aprobado por los caciques. “Los ancianos están muy contentos porque salieron muchos mapas sobre indígenas marcando las comunidades a veces falsos; éste no marca un país, salió como nosotros queríamos, está marcado como el territorio indígena”. En Misiones, siguió explicando el cacique Patrón, “hay dos clases de guaraníes y no son dos etnias; están lejos pero son de la misma rama, en mucho acordamos, pero son distintos, por ejemplo conocemos dos culturas diferentes por la forma de hablar, de rezar a Dios”. Patrón advirtió además que en “en los últimos cuatro años hubo muchas migraciones del Paraguay por las represas, hay comunidades desaparecidas por las represas. Vinieron muchos indígenas del Paraguay a Misiones y chicos que vinieron del otro lado”.Para el Vasco Baigorri, el mapa “es una foto que habla. La foto es del 2008, marca los ríos, no las fronteras”. Pero también “es una foto que grita”, dijo y explicó que la mancha de color violeta que se ve en al sur de Brasil muestra la deforestación. Advirtió que a Brasil sólo le quedan dos reservas y en Misiones, que parece todo monte, “la deforestación también es importante en la provincia”.
Desinformación general Ante el Congreso nacional también habló Guillermo Wilde, antropólogo, quien trabajó con Ana María Gorosito, a quien elogió por su trabajo con el pueblo guaraní “hace treinta años, en un equilibrio que muy pocos científicos podemos lograr entre trabajo académico y la gestión”. “Este mapa -explicó Wilde- es parte de proceso de reconstrucción en marcha (del pueblo guaraní). La relevancia no es sólo en términos antropológicos, jurídicos, geográficos e históricos, sino que se da en plena fase de reconocimiento de los estados a los derechos ancestrales de los pueblos originarios a las tierras que ocupan. El mapa -agregó- cumple un primer papel fundamental que es el de informar a la sociedad mayor, de algún modo también a los mismos guaraníes”. Wilde también advirtió que “reina un estado de desinformación generalizado sobre estos pueblos en nuestro país. Pero también reina la desinformación en las aldeas. “El 74, 75% de los jefes étnicos desconoce la situación de su propia comunidad en relación a la tierra, el acceso a títulos y resulta sorprendente que esto pase habiendo instituciones encargadas de difundir esta información”, dijo.