>> 2010-08-30 | Información General
Vuelven las compras a granel para hacer frente a la crisis
• Las familias adquieren así los productos básicos para asegurar una buena calidad alimenticia • El ahorro es reutilizado en elementos de limpieza y perfumería •
POSADAS. A medida de que los precios de los productos alimenticios continúan su permanente ascenso, ya son decenas de familias y amigos que vuelven a la compra a granel de los productos básicos de la canasta familiar. En Posadas, quienes cuentan con cierto poder adquisitivo -mayor que la clase media baja- optan por comprar en grandes cantidades los artículos de uso cotidiano, como aceite, harina, arroz, azúcar y hasta carnes y lácteos. “La idea es ir armando una cadena de recursos en casa y preparar una mini alacena con los productos indispensables. De esa manera, puedo garantizarle a mi familia los nutrientes alimenticios necesarios para mantener la buena salud, principalmente de los chicos”, confiesa Dalma, que vive en la chacra 121 y tiene cinco hijos. En todo el mundo existen diferentes formas, ideadas a partir de la crisis, de comprar los alimentos. Las canastas comunitarias son las más requeridas. Ese tipo de compras pensadas, organizadas y planificadas demandan un tiempo en la gestión tanto individual como en grupo. Por ejemplo, hay familias posadeñas que se unen para comprar productos, pero todas tienen una relación parental, entonces, por ejemplo, el cuñado se encarga de recolectar el dinero de tres familias para luego ir a comprar los packs de leche, azúcar, aceite y papel higiénico, un producto que cada vez se encarece más y es tan indispensable como el aceite. Las canastas comunitarias son grupos de consumidores urbanos formados por lazos de sangre, de vecindad o vinculados a través del trabajo o las universidades, ya que los estudiantes también se ponen de acuerdo al momento de comprar la comida. El objetivo es obtener alimentos saludables a un precio accesible, que se logra a través de un proceso básico: los participantes juntan sus recursos para hacer compras al por mayor y luego dividirlas entre las familias pertenecientes al grupo, con el resultado de un ahorro considerable para todos.La compra individual resulta más difícil al principio, ya que en vez de comprar un kilo de azúcar se compran diez y se garantizan unos dos meses de “stock” de ese producto, pero también buscan almacenar harina, fideos y conservas de tomate. Entonces, al hacer cuentas, confirman un ahorro de aproximadamente un peso u 80 centavos por paquete, algo que a fin de mes muestra su beneficio, ya que da la posibilidad de adquirir los elementos de limpieza y perfumería, que están más caros y no se comercializan en grandes cantidades porque son de primeras marcas.
Comercios con ofertasBasta con recorrer los barrios de Posadas para detectar las ofertas de cada comercio, ya que con improvisados carteles ofrecen desde papas y cebollas por diez kilos, maples de huevos a 12 pesos, piezas de carne vacuna enteras a 11 pesos el kilo y hasta hormas de queso fresco. Atendiendo la demanda, las carnicerías incluso ofrecen -luego de la compra de una pieza- su correspondiente división y puesta en bolsas individuales. De esa manera, las familias pueden llevar la carne al freezer o repartirse entre los miembros que conformaron el grupo de compra. Uno de los secretos de esta modalidad de ahorro es que “te permite comprar productos que pueden ser consumidos sin que necesariamente sean de la mejor marca”, reconoce Chiche, quien prefiere que su familia tenga luego un buen yogurt y fiambres de buena calidad. Su amiga Liliana dijo que “es mejor asegurarse la calidad en ciertos productos y que no podría comprar si no busco la alternativa de ahorro en otros”. Dalma también rescató esa posibilidad porque “con cinco hijos no podés dejar pasar una cena, por ejemplo, y siempre tengo en el freezer hamburguesas o carne molida para improvisar algo rápido y nutritivo”. En los tiempos que corren, buscar precios y elegir lo más conveniente es casi una obligación.