>> 2010-09-01 | Información General

Primer caso de leishmaniasis visceral en San Ignacio

• Salud Pública reportó la situación de un hombre de 34 años, en estado delicado • Este año hubo cinco casos en la provincia y 56 desde el brote epidémico en 2006 •

POSADAS. El Ministerio de Salud Pública de Misiones reportó ayer el primer caso de leishmaniasis visceral proveniente de San Ignacio, con lo cual lentamente esta enfermedad comienza a expandirse hacia otros puntos de la provincia, desde el inicio del brote epidémico en 2006. Se trata de un paciente de sexo masculino, de 34 años, que fue derivado del hospital de esa localidad a principios de este mes con síntomas de “enteritis crónica, hepatoesplenomegalia, anemia, mucositis, deshidratación, desnutrición y antecedentes de portar una enfermedad de base que compromete su inmunocompetencia”.El director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, doctor Julio Estévez, comentó que más allá del caso puntual que se registra por primera vez en San Ignacio, “lo relevante es que un nuevo municipio se suma al mapa de la leishmaniasis, es decir, vemos que lentamente se desplaza hacia arriba digamos”.Estévez recordó que “los primeros casos aparecieron en Posadas y Garupá, después en Oberá, Alem, Apóstoles, Concepción de la Sierra, San Javier y Garupá. También hubo un chiquito en 25 de Mayo, y ahora este último en el departamento de San Ignacio; esto nos demuestra que progresivamente la patología se va desplazando”.El funcionario indicó que “acá lo importante es encontrar una vinculación con la cantidad de perros enfermos, porque estos animales son el principal reservorio; pero esto no es fácil porque había lugares donde estaba la enfermedad y no había perros”.Con respecto al control de vectores, consideró que “se trata más de una expresión de deseo que de una realidad concreta; porque este no es un mosquito que deposita los huevos en agua como el aedes, sino en materia orgánica, o en descomposición, y necesita lugares sombrados”. 
Dificultad en control vectorial Esto implica una dificultad a la hora de encontrar las larvas, lo cual “se torna algo utópico; lo que hay que hacer es el trampeo sistemático, la captura y la especificación, para ver cómo está distribuida la mosquita en distintos puntos y cuál es la densidad”.Consultado acerca de las medidas que se toman una vez detectado un nuevo caso como el de San Ignacio, Estévez explicó que “se trata de establecer si hay otros integrantes del grupo familiar contagiado; se investiga en la medida de lo posible el vecindario, sobre todo el área urbana donde los vecinos están más cerca. En general la lutzomya no se desplaza más allá del área de detección, en un radio de 200 metros. Entonces uno tiene que buscar chiqueros, gallineros, materia orgánica y fumigarlos. Pero con esto no se pretende solucionar los problemas”.

CIRCULA EN SAN IGNACIO. El parásito de este mal, que puede provocar la muerte, amplió su espacio.