>> 2010-09-01 | Información General

Cerraron sala de desnutridos porque “no había casos” y ahora detectan 50 niños

• En febrero, cuando se da por finalizada la tarea del área especializada, las autoridades adujeron que “era un problema de los 90” • Hoy hay medio centenar de chicos que padecen por la mala alimentación •

OBERÁ. A principios de este año, por decisión de la dirección del hospital Samic Oberá con el aval del Ministerio de Salud Pública de Misiones, se desmanteló y se cerró definitivamente la Unidad de Recuperación Nutricional (UNR) “Creciendo Juntos”, que durante catorce años consecutivos se destinó a la recuperación integral de chicos desnutridos. El argumento esgrimido tanto por la directora del hospital, la médica Dalila Buhl, como por el ministro de Salud Pública, José Guccione, fue que “no hay casos de desnutrición infantil en Oberá que ameriten tener esta sala en funcionamiento”. Incluso, en consonancia, ambos señalaron en declaraciones públicas que “la desnutrición infantil es un problema de la década del 90”.  Esta semana, la directora de la Oficina de Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes de Oberá, Malena Feversani -coordinadora del Programa Hambre Cero en Oberá- confirmó que “existen cincuenta niños desnutridos” sondeados en Oberá en el marco del cuestionado programa provincial que busca erradicar la desnutrición infantil en la provincia. Las patas cortas de la mentiraEl fuerte contraste entre los argumentos con los que se cerró la sala para desnutridos en el Samic y las cifras que la realidad indica en cuanto a casos de desnutrición infantil en esta ciudad, confirman lo que en su momento fue remarcado por quien fuera responsable de aquel espacio, el pediatra Basilio Malczewski: el cierre fue irresponsable y arbitrario. “Lo que están haciendo al cerrar es gravísimo y perjudica sobre todo a los niños desnutridos”, había manifestado entonces el médico. Sin embargo, al ser consultada  apenas se conoció la noticia del cierre, la directora del hospital manifestó que “estamos realizando una serie de reestructuraciones para optimizar los recursos del hospital y poder brindar un servicio más óptimo. En estos momentos, los índices de pobreza no son los mismos que en la década del 90 cuando la unidad de recuperación nutricional fue creada”.A lo que el ministro Guccione agregó que “hoy los indicadores de la desnutrición infantil no son los mismos que en la década del 90. Me han informado que en los últimos años hubo sólo dos pacientes. Hoy la realidad es otra, e incluso hoy nos preocupan más los índices de obesidad que de desnutrición”.  En aquella oportunidad, cuando se dio el cierre, el pediatra Malczewski había advertido: “El cierre de la UNR no siguió las vías normales que debe seguir una institución. Desmantelaron la unidad cuando yo estaba de vacaciones, y a los tres días recibo una notificación que el personal estaba desafectado. Me dio mucha pena lo que hicieron, porque se obró con mucho desconocimiento de la temática de la desnutrición infantil y sin tener en cuenta las serias consecuencias que este cierre puede tener. Los desnutridos leves son tratados por medio de tratamientos ambulatorios, pero los graves deben ser internados en unidades especiales porque se exponen a riesgos de estar en salas comunes. No se puede querer tapar el sol con las manos, siguen habiendo índices de pobreza y desnutrición, no hay que esconder la pobreza, debemos hacernos cargo. No tienen idea de lo que están haciendo. Estamos retrocediendo veinte años atrás con esta decisión”. 

PREOCUPACIÓN. Según admitió Feversani, hasta ahora hay 50 desnutridos y sólo quince padrinos.