>> 2010-09-04 | Información General

Reacción mixta al diálogo en Medio Oriente

WASHINGTON, Estados Unidos (AFP-NA-Diarios digitales). El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, concluyeron la primera ronda de negociaciones directas de paz para Medio Oriente en dos años, ante la presencia de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton.Aunque este primer encuentro en Washington fue en gran medida ceremonial, se abordaron varios temas relevantes con suficiente detalle tanto para entusiasmar a quienes apoyan el proceso como para enardecer a quienes lo rechazan.Ambos líderes acordaron reunirse en una segunda ronda de diálogo dentro de dos semanas.Aunque el enviado especial de Estados Unidos para el Medio Oriente, George Mitchell, declaró que las primeras conversaciones fueron “constructivas”, lo cierto es que ni Netanyahu ni Abbas han podido consolidar un respaldo político definitivos en sus bases.La bancada derechista de la coalición de gobierno en Israel se opone a cualquier concesión sobre la construcción de asentamientos judíos, mientras que el grupo radical palestino Hamas -que controla la Franja de Gaza- no participa en las negociaciones y ha continuado con sus ataques armados contra objetivos israelíes.
Proceso difícilEn el inicio de las conversaciones, Clinton reiteró su apoyo completo al proceso, asegurando que Washington será un socio activo y constante, si bien no impondría una solución. “Señor primer ministro, señor presidente, ustedes tiene la oportunidad de terminar este conflicto y las décadas de enemistad entre sus pueblos de una vez por todas”, dijo la secretaria de Estado.“Los temas centrales de estas negociaciones -territorio, seguridad, Jerusalén, refugiados y asentamientos, entre otros- no se volverán más fáciles si esperamos, ni se van a resolver por sí solos”, advirtió.Netanyahu coincidió respondiendo que no será fácil: “La paz verdadera, duradera, sólo se podrá lograr a través de mutuas y dolorosas concesiones de ambas partes”.Por su parte, Abbas afirmó: “Sabemos lo difíciles que son los obstáculos que enfrentamos en estas negociaciones que, dentro de un año, deberían resultar en un acuerdo que nos traiga la paz”.Ambos líderes también abordaron los asuntos medulares de las conversaciones: seguridad para Israel y las colonias judías en los territorios palestinos ocupados.“Hacemos un llamado al Gobierno israelí para que avance en su compromiso de frenar toda la actividad relacionada con los asentamientos y levante completamente el embargo contra la Franja de Gaza”, pidió Abbas.Netanyahu contestó: “Una paz genuina debe considerar los requisitos de seguridad de Israel”. Asimismo, el primer ministro reiteró la exigencia que los palestinos reconozcan a Israel como Estado judío.Abbas y Netanyahu conversaron a puerta cerrada en un tono “cordial y constructivo”, según Mitchell.
Entusiasmo y rechazoSegún el corresponsal de la BBC en Jerusalén, Wyre Davis, las reacciones en Medio Oriente oscilaron entre el entusiasmo y el rechazo.En Israel, la derecha fustigó a Netanyahu por llamar a los palestinos sus “socios en la paz”. Incluso algunos miembros de su gobierno de coalición expresaron que las negociaciones no llegarían a ninguna parte porque Israel no puede comprometerse en el tema de los asentamientos, añadió Davis.La opinión entre los palestinos también está dividida. Algunos analistas manifestaron que la realidad de un Estado autónomo y soberano está mucho más cerca. Pero grupos radicales, incluyendo Hamas, criticaron a Abbas por hacer demasiadas concesiones ante los israelíes y han amenazado con intensificar sus ataques contra objetivos en Israel.Antes de la reunión en Washington, Hamas se atribuyó dos ataques en Cisjordania en los que cuatro israelíes murieron y dos más resultaron heridos. Además, el jueves una niña israelí de doce años sufrió heridas leves cuando el automóvil en el que viajaba fue atacado con piedras también en Cisjordania.Los palestinos están enfrascados en una lucha interna entre Hamás y el más moderado partido Fatah, al que pertenece Abbas.Ahmed Yousef, un alto funcionario de Hamás, dijo en una rueda de prensa que “Abbas no es quién decide el destino de los palestinos”.El grupo radical, que ganó en elecciones parlamentarias en 2006 pero está excluido de las negociaciones de paz, exige una participación en la toma de decisiones.La próxima ronda de negociaciones entre Netanyahu y Abbas tendrá lugar en Medio Oriente en menos de dos semanas. Para entonces habrá más detalles de los temas que están sobre la mesa y sobre las difíciles decisiones que ambos líderes deberán tomar. 

Claves¿Qué impedía el diálogo directo?El desacuerdo radicó durante muchas semanas en las garantías que debían acordarse antes de sentarse a la mesa de negociación. Netanyahu insistió en que Israel no debería reconocer condiciones previas.Abbas quiere que Israel acceda a que el futuro Estado palestino tenga como fronteras las reconocidas en el alto al fuego de 1967. También pretende una paralización completa de la construcción de colonias judías en el territorio palestino ocupado de Cisjordania. Washington quiere que las conversaciones comiencen antes del 26 de septiembre, cuando finaliza una moratoria de diez meses a la expansión de los asentamientos, ya que considera que una vuelta a la situación previa a esa prórroga tendría consecuencias fatídicas.
¿Qué quieren ambas partes?Netanyahu dice que apoya un Estado palestino, pero que este debe estar desmilitarizado, con presencia del ejército israelí en su frontera oriental, y que debe reconocer a Israel como un Estado judío. Jerusalén, donde la Autoridad Nacional Palestina quiere establecer la capital palestina, debería ser reconocida como la capital eterna e indivisible de Israel. La postura del primer ministro israelí es más exigente que la de su predecesor Ehud Olmert.Abbas quiere un Estado viable e independiente en Cisjordania y Gaza, con su capital en Jerusalén Oriental. Pretende que su territorio sea el ocupado militarmente por Israel en 1967, aunque está dispuesto a aceptar intercambios de tierras, permitiendo que algunas colonias israelíes pasen a formar parte del Estado israelí a cambio de territorio que forma parte de Israel.
¿Qué pasó la última vez que ambas parten dialogaron?Las conversaciones directas entre el gobierno de Olmert y la Autoridad Nacional Palestina terminaron en diciembre de 2008, cuando Israel invadió la Franja de Gaza. Tres meses más tarde, Netanyahu asumió el poder en Israel y tardó varios meses en apoyar públicamente el concepto de un estado palestino.Durante las conversaciones, los equipos de Olmert y Abbas discutieron sobre mapas con diferentes soluciones fronterizas. Olmert asegura que su oferta fue la más generosa jamás hecha a los palestinos: supervisión internacional de los lugares religiosos de Jerusalén, la vuelta simbólica de unos pocos miles de refugiados palestinos y, según el diario israelí Haaretz, la retirada israelí del 93,7% de Cisjordania a cambio del equivalente al 5,8% de territorio israelí que pasaría a formar parte del Estado palestino. El equipo de Abbas dijo que su propuesta de intercambio de territorio ofrecía a los israelíes el 1,9% de Cisjordania.
¿Hay esperanza de éxito?Hay muy poco optimismo en ambos bandos. Tanto unos como otros dudan de la sinceridad de su contraparte y sus posiciones de entrada a la negociación son muy distantes.Además, Netanyahu tiene poco margen de maniobra ya que su coalición de gobierno incluye a partidos ultranacionalistas que ni siquiera admitirían la discusión sobre el estatus de Jerusalén. Aún así, podría optar por formar un nuevo Ejecutivo con el partido centrista Kadima, más dispuesto a hacer concesiones.La posición de Abbas es débil porque su mandato democrático ha expirado: las elecciones no se han podido celebrar por el desacuerdo entre su partido, Fatah, y el movimiento Hamás. Ambos partidos mantienen una enconada disputa. Hamás, que controla la Franja de Gaza, hogar de un millón y medio de palestinos, se opone frontalmente a dialogar con Israel. Cualquier acuerdo al que llegase Abbas con los israelíes, sería muy probablemente rechazado por Hamás, aunque algunos de sus líderes han dicho que podrían aceptar un acuerdo si éste era respaldado por un referéndum.
¿Qué pasará si fracasan las conversaciones?El primer ministro palestino, Salam Fayyad, se ha propuesto reforzar las instituciones económicas y de seguridad de un Estado palestino viable con la vista puesta a mediados de 2011. Se ha especulado con que entonces se podría producir una declaración unilateral de independencia palestina. Aunque Abbas lo ha descartado, esta hipótesis inquieta a los israelíes. El miedo a que se desate de nuevo la violencia si fracasan las negociaciones es persistente. Además, en una región volátil una conflagración entre Israel y Hezbolá en Líbano, o con Hamás en Gaza, podría hacer fracasar los esfuerzos para alcanzar la paz.