15/11/2010 | 21:00 - Espectaculos

Bernardo Neumann y un relato que pinta el colorido de Cuba

PRESENCIA ARGENTINA. Bernardo Neumann y el compositor argentino Osvaldo Montes durante la Fiesta Iberoamericana, a fines de octubre.

• El artista misionero presentó su muestra y disertó en Holguín • Compartió con PRIMERA EDICIÓN sus apreciaciones sobre la cultura en la isla caribeña •

La sorprendente Cuba, con tanta historia que fue protagonista para que a partir de ella “seamos”. Con su descubrimiento, el mundo y sus ideas cambiaron de dirección: existen otras tierras, otras culturas y después como era lógico apareció la inaceptable codicia por el oro y cuantos objetos preciosos podían soñar aquellas personas que no eran justamente muy selectas y cultas. 
Cuba actual es un mundo muy particular con poetas, compositores y músicos por doquier y el lenguaje en las conversaciones son en general de un nivel sorprendente, sin  muletillas o palabras que en nuestra sociedad se utiliza con frecuencia y que han perdido su connotación. Detenerse un instante para hablar con un parroquiano es disponerse a escuchar a un conocedor de la historia del lugar, de las luchas y de sus sueños, esto es en general. Sorprende verdaderamente la preparación del pueblo y si nos referimos al arte no nos podemos sorprender al escuchar los versos de cantautores cubanos o poetas y escritores que los hay y buenos, no es mi área por lo cual no abundaré en detalles, pero sí me detendré para describir la enseñanza en las artes plásticas, donde después de una rigurosa selección son admitidos a la academia un puñado de estudiantes verdaderamente talentosos, quienes con empeño tratan de cumplir con las consignas de los docentes altamente capacitados. Es así que vemos en los distintos talleres que pude visitar, estudios minuciosos de composición, estructura, etcétera que complementados con otros de color y valor nos hacen tener una idea del alto conocimiento del egresado de las instituciones de arte en Cuba, que a eso lo acompañan el esfuerzo y la investigación constante, me hace reflexionar y tener una opinión formada con parámetros.
La Habana es un libro en 3D de arquitectura de siglos de oro, columnas hermosas con capiteles y fustes que recuerdan épocas doradas de la ciudad, que hoy reposada nos muestras sus calles casi sin veredas y sus patios internos con ventanales con rejas que son de mucho valor estético y se resisten al paso de los años casi sin mantenimiento. Cuántas sensaciones al recorrer La Habana y su Capitolio, su Museo Nacional de Bellas Artes con obras imperdibles de Bouguereau, de Murillo, de Sorolla entre tantas otras y que confirman el valor que el pueblo asigna a la cultura. 
Sus calles transitadas por bici-taxis a la par de moto-taxis o si algún turista extranjero lo prefiere en un viejo Cadillac del  50 o en carruaje prolijamente presentado, a la par de otros vehículos más modernos que cumplen esa función tanto estatales o privados. El encuentro que motivó nuestra participación se realizó en Holguín, ciudad pequeña que sufrió hace unos años los embates de un huracán, que por esta época se dan cita en esa zona y dejan su secuela, y que en este lugar solamente se percibe en los comentarios de los lugareños serviciales, atentos y muy cordiales.  
Nos fuimos vinculando con las autoridades locales de la política y de la cultura, también nacionales a través de la presencia del señor vice ministro, como con las más altas autoridades de nuestra patria que cumplen función en ese país. En las disertaciones con salas repletas se prestaba atención a todos los expositores porque los temas eran tan diversos y describían las realidades de nuestra querida Iberoamérica que no conocemos. Fue altamente positivo enterarnos de actividades o del pensamiento de gente de Norte de México, Venezuela, Ecuador o  Colombia o del “Aporte de los inmigrantes europeos al arte de la región de las Misiones” -que fue mi presentación-.
Disfrutar de las exposiciones de fotografías de gente venida de las estepas rusas como de aquellas que fueron tomadas por alguien de Canadá también fue algo que nos demostró la diversidad de visión de los participantes. La música tuvo su noche estelar con la presentación de Osvaldo Montes, personalidad dentro de la música para cine y Tv. Entre las incontables películas que cuentan con su música puedo citar:  “Tango Feroz”, “Plata Quemada”, “El lado oscuro del corazón”, “Cenizas del Paraíso”, entre otras. Con sencillez y profesionalismo se presentó junto a un saxofonista holguinero y empleando diversos instrumentos interpretaron durante más de una hora algunas músicas de las tantas que Montes compuso. 
Mi pequeña muestra de pinturas (“Reacciones en abstracto”) y segunda disertación se realizó ante docentes y alumnos del Instituto de Arte el Alba. Joviales y respetuosos los comentarios fluían, mientras en otros lugares distintos eventos vinculados al tema convocante se venían desarrollando con el incondicional apoyo de toda la ciudad que valora la Fiesta Iberoamericana. Gradualmente, se irán decantando las imágenes y la emoción apaciguando, será entonces el momento de la reflexión, comparación y análisis, pero la esencia no cambiará y la experiencia de compartir será única y siempre trataré de transmitir a quienes les interese lo que hemos vivido.

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