>> 2011-10-18 | Información General

Polémica por “censura” de un mural en Oberá

• Participaba en un proyecto de la Facultad de Artes • Pintan obras que al año se tapan por otras • Esta la borraron antes • 

OBERÁ. La censura de un mural en la Facultad de Artes de esta ciudad, dependiente de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), despertó la polémica en las últimas  horas en la Capital del Monte. La obra, que representaba al personaje mitológico misionero “el Curupí” sobre un texto bíblico, se realizó en el marco de un proyecto que se concreta todos los años en la casa de altos estudios. 

Según se pudo saber de boca de los organizadores del proyecto, cada imagen se exhibe en las paredes de la institución durante un año. Es decir, que las personas a las que se invita a pintar ya saben que al año siguiente la obra puede ser tapada por otro artista. Pero este año pasó algo inesperado: “Un vandalismo de cierto grupo, que aparentemente es cristiano”, lo definió uno de los participantes en esta experiencia. 

Ese acto vandálico consistió en borrar el mural con pintura blanca y sobre ella escribir una frase enigmática: “Cambiar de dirección en la vida no es trágico, perder la pasión sí lo es”. Todavía no se pudo determinar quiénes fueron los autores del hecho, aunque se supo que un grupo de unos cincuenta alumnos habría pedido mediante una nota a la Facultad que se tapara la imagen. Igualmente, aseguran que las autoridades de dicha casa de estudios nunca se expidieron al respecto. 

El trabajo damnificado pertenece al artista posadeño Facundo Tejeda, que pintó bajo el seudónimo de Fado. Se llamaba “El poder de la jungla” y la idea era “hacer un contraste entre los textos coloniales y la cultura indígena y sacarle todo lo sagrado a estos textos, porque son sagrados para una sola religión, pero en el mundo hay muchas religiones”, explicó el autor en declaraciones radiales. El artista usó engrudo pegado una hoja de dos metros por 1,30 metro. “Es una hoja de la Biblia y encima de ella pinté un Curupí”, explicó Tejeda, quien remarcó tras la “censura” padecida por su obra que “debemos defender la diversidad y el derecho a poder a expresarnos”.

ANTES Y DESPUÉS. Aún no se sabe quién es el responsable, pero los organizadores atribuyen el “acto vandálico” a grupos religiosos.