>> 2012-02-05 | Politica y Economia
Paños frÃos
• Cristina anunció un aumento para jubilados y una recaudación récord, mientras la poda de subsidios sigue en marcha y se aplica el torniquete a los importadores • Emsa presentó inversiones tras un mes signado por los cortes •
“Lo de ‘Sintonía fina’ me hace acordar al menemismo”. Con esa frase corta, pero letal, el camionero Hugo Moyano le pegó al kirchnerismo donde más le duele. Asociarlo con el neoliberalismo de los 90 es para el oficialismo imperdonable. La guerra, sobre la que tanto se anunció el año pasado, ya está marcha. ¿Hay posibilidad de una vuelta atrás? En política nunca se sabe, aunque hay heridas que no cicatrizan.
El líder de la CGT admitió que no habla con Cristina desde septiembre de 2011 y que lleva cuatro meses sin contactos (oficiales, claro está) con funcionarios del Ejecutivo. Sin embargo, adelantó que pidió audiencia para ver a la Presidenta y reconoció que hubo actitudes de ella que lo molestaron bastante, pues estimó que fueron ninguneadas. “No es la CGT la que se aleja de los gobiernos, son los gobiernos los que se alejan de los trabajadores”, remató para que quede claro su postura, como si hiciera falta.
Moyano marcó la cancha hace tiempo, cuando notó que la avanzada sobre él era inevitable. Pero esta semana se pasó de los tiros por elevación a la munición gruesa cuerpo a cuerpo. Primero habló su hijo Pablo, en el marco del conflicto de los choferes despedidos en Chubut: afirmó que hay funcionarios que quieren quebrar la central de trabajadores para eyectar a su padre. De paso le recordó a los Kirchner que ellos habían elogiado a Menem como el mejor presidente de la historia y que su padre fue el único que siempre cuestionó las políticas del caudillo riojano.
Después fue el propio Moyano en persona el que se pronunció.
El siguiente escenario de la lucha será, sin dudas, las paritarias 2012. Empresarios e industriales presionan para que los aumentos salariales se coloquen entre el 15 y el 17%. El Gobierno nacional impulsaría la oferta hasta el 20%, no más (pese a que la Presidenta aseguró que no pondrá un tope). Con el corsé a los sueldos, pretende acomodar los números para que el espinoso año en curso pueda ser manejable. El sector sindical no quiere saber nada de cifras menores al 25%. La negociación será a cara de perro.
Mientras tanto, la inflación sigue carcomiendo ingresos domésticos. Mandar a los chicos en transporte a las escuelas, por ejemplo, saldrá en Misiones un 25% más caro. Y ni qué hablar de lo necesario para asistir a clases: por cada alumno, entre ropa y útiles, cada familia llegaría a gastar más de mil pesos.
La quita de subsidios y el temor a las consecuencias sobre las economías hogareñas fue lo que impulsó a miles de personas a gestionar la promocionada tarjeta del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE), que empezará a funcionar en una semana en el área metropolitana de Buenos Aires y que llegaría a distintos municipios misioneros en el segundo semestre. El Gobierno promete que con el plástico se pagará la misma tarifa que ahora y que servirá para colectivos, trenes y subtes. Su aplicación en el interior aún es un misterio, pero, de momento, frenó el zarpazo que, nuevamente, pretendía ensayar el monopolio que maneja el transporte urbano en Posadas y poblaciones aledañas.
De todos modos, a juzgar por la complacencia que habitualmente la administración de Maurice Closs le dispensa al Grupo Z, no es descabellado pensar que habrá algún tipo de compensación para reemplazar el, por ahora, postergado boletazo. Uno de los comandantes del monopolio salió a declarar sin pudor que, de acuerdo con un estudio de costos propio, la tarifa única debía ubicarse en 7,80 pesos si no hubiera subsidio municipal, provincial y nacional. El único que salió a responder semejante delirio fue el diputado por Trabajo y Progreso Claudio Wipplinger: “Es una cifra irreal sustentada simplemente en un monopolio que tiene pleno aval político del gobierno de Closs”.
Incertidumbre
El furor por el SUBE no alcanzó para opacar la incertidumbre que circula entre los importadores por la puesta en marcha del nuevo mecanismo ideado por Guillermo Moreno para la compra de productos extranjeros. La Declaración Jurada Anticipada de Exportación (DJAI) ya está en marcha y se vislumbra como un torniquete para empresas e industrias, sobre todo aquellos sobre los que la propia presidenta puso el foco en sus últimas apariciones públicas. En los pasos fronterizos de Misiones, los despachantes se apuraron a gestionar en los últimos días el ingreso de la mercadería varada para evitar la enmarañada gestión que vigila el todopoderoso secretario de Comercio Interior. Admiten que se vienen tiempos complicados.
El humor social no luce crispado, pese a las turbulencias que generan en el horizonte los avatares de la economía mundial y la poda de ayuda oficial. No obstante, hay preocupación por el derrotero económico e inquietud por el prematuro debate sobre una reforma constitucional para una eventual nueva reelección de CFK. Pero si hay algo que la administración K maneja al dedillo es justamente el termómetro del pueblo. De ahí que los paños fríos llegaran con un aumento del 17,6% para pensionados y jubilados nacionales a partir de marzo y el anuncio de que la recaudación impositiva de enero había marcado un récord: 52.844 millones de pesos, un 29,6% más que en el mismo mes de 2011.
Otros paños
También en la provincia hubo quienes tuvieron que recurrir a los paños fríos.
El Gobierno anunció la compra de siete transformadores para oxigenar el colapsado sistema eléctrico que en enero hizo aguas por todos lados, con cortes de servicio frecuente en las localidades más pobladas. Si bien la comunidad en su conjunto fue castigada por las interrupciones, los comerciantes fueron los que más perdieron ¿quién les reconoce la mercadería que perdieron o los equipos que se arruinaron?
El sonriente y bronceado presidente de Emsa, Sergio Ferreyra, detalló la inversión, pero no dijo una palabra de los 150 millones del déficit total (hay versiones que sostienen que la cifra es aún más abultada) que tiene la compañía eléctrica ni de las pretensiones de aumento salarial del gremio de Luz y Fuerza. El inoxidable “Cachilo” Rodríguez adelantó que “siempre vamos por más”, en cuanto a los sueldos y de paso hizo un alegato en favor de las represas y en contra de los ecologistas.
Los dardos para la conducción de Emsa llegaron también desde la propia renovación, con el twittero Oscar Thomas como el principal detractor. Del director de la EBY no se salvó tampoco “Balero” Torres, a quien le pidió enfocarse más en la recaudación del Iplyc que en la proyección de rascacielos al estilo Dubai.
Hay que ver como pilotea Closs estos chispazos, porque en fila funcionarios que dijeron sentirse agraviados fueron a quejarse por los ataques de Thomas.
No fue el único mal trago para el oficialismo. El otro vino de la mano de los legisladores nacionales Juanchi Irrazábal y Julia Perié, quienes capitalizaron políticamente la visita de Amado Boudou y, a través de sus seguidores, hasta le enrostraron a los renovadores que supuestamente el vicepresidente colocó al Frente para la Victoria por encima de la renovación como custodio del modelo en Misiones.
Bonificando
Otro Thomas, “Pimpi”, de Rentas, fue el encargado de tender el segundo paño que cayó sobre los misioneros. Después del exorbitante aumento aplicado al Impuesto Inmobiliario (derivado de un incremento enorme en la valuación de los inmuebles), decidió una bonificación de hasta el 98%. Más allá de la medida, hay mucho malestar por el impuestazo.
Como Cristina, Closs quiso darle un guiño a los jubilados, aunque la movida tuvo mucho menos alcance: empezó la tímida salida de la emergencia previsional subiendo el tope jubilatorio un 15%, lo que beneficia a 895 de los 15.057 pasivos que tiene el sistema.
También hubo anuncio de cambios en el sistema prestacional del IPS. Habrá que ver de qué se trata, si modifica algo realmente o será más de lo mismo.