Historias de Mujeres

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Acá se intenta mostrar con algunos ejemplos cómo ser felices haciendo lo que les gusta. Cada una en lo suyo, valorándose a través de sus trabajos. 

por: Rosanna Toraglio
rosannaypunto@hotmail.com Mañana es una jornada que se celebra desde 1975 en todo el mundo para recordar la lucha histórica por mejorar la calidad de vida de la mujer. En plena crisis, sin olvidarnos de las que más sufren por ser las que menos tienen, queremos mostrar la cara de las que lograron encontrar el sabor de la vida, las que -con su trabajo y esfuerzo- pueden sentirse satisfechas y orgullosas. Ninguna de ellas se liberó del difícil camino de la vida, ya que por eso están luchando, para ser quienes son y sobrevivir en esta sociedad. Cada quien a su modo, cada cual buscando y encontrando el camino para vivir mejor, haciendo honor a ese 8 de Marzo que apunta a ese objetivo.
Muchas mujeres, por suerte, lograron desarrollar su potencial con esfuerzo, capacitación y dedicación, pero también con mucha fe de saber que podían lograrlo.
Hoy vemos tantos planes que se abonan sin que los beneficiarios realicen un esfuerzo, mientras en las escuelas donde asisten sus hijos no tienen porteros ni servicio de limpieza. Allí está el compromiso de quienes deberían hacer que todo funcione, que todos trabajen para ganarse su sustento y ofrecer lo mejor a su familia.
La lucha es de ambos: hombres y mujeres, pero mientras sigan encabezando titulares policiales los casos de abuso sexual, trata de personas y violencia familiar, el objetivo de aquellas mujeres obreras textiles que pedían “Pan y rosas” no será alcanzado y tendremos muchos 8 de marzo más para recordar.   
Nuevas caras, nuevas propuestas, nuevas ideas, nuevas mujeres de este siglo que promete una revolución para lograr la tan deseada igualdad. Las jóvenes emprendedoras, las que ya conformaron una familia, todas con un mismo objetivo: ser felices.
A todas las mujeres misioneras que -de una u otra manera- desde sus casas, con sus hijos, su trabajo fuera de casa, su esposo moderno que colabora y sus amigas incondicionales, a todas, PRIMERA EDICION les desea ¡Feliz Día!Obreras textiles de Nueva York, protagonistas del 8 de Marzo
Era una época en la que cada vez mas mujeres se incorporaban a la produccion, especialmente en la rama textil, donde eran mayoria absoluta. Pero las extenuantes jornadas de mas de doce horas a cambio de salarios miserables sublevaron a las obreras de una fabrica textil neoyorquina que salieron a reclamar por sus derechos. Era el 8 de marzo y las manifestantes fueron atacadas por la policia.
Pero no fue la primera ni la ultima vez que las obreras textiles se movilizaban. Medio siglo mas tarde, en marzo de 1908, 15.000 obreras marcharon por la misma ciudad al grito de “¡Pan y rosas!”, sintetizando en esta consigna sus demandas por aumento de salario y por mejores condiciones de vida. Y al año siguiente, tambien en marzo, 140 mujeres jovenes murieron calcinadas en la fabrica textil donde trabajaban encerradas en condiciones inhumanas.   Julia y su don
El tejido es el arte que destaca a Julia, la mujer de la comunidad mbyá instalada en la reserva del Cuñá Pirú, a pasos de Aristóbulo del Valle. Gracias a la idea que tuvieron las arquitectas Liliana Gerber y Daniela Olivera de incorporar los trabajos aborígenes a usos cotidianos, pudieron conocer a Julia.
Ellas le hicieron la foto en plena tarea de tejido que finalizará en un termo único, regional y con una carga cultural inigualable. Las profesionales también compartieron vivencias con otras mujeres como Julia, destacando el esfuerzo y el don de cada una.
La reflexión es que para ser felices, las mujeres deben hacer lo que les gusta para realizarse, más allá del trabajo cotidiano que puede resultar engorroso.    Fusión de culturas
Liliana Gerber y Daniela Olivera son arquitectas y lograron desde hace diez años fusionar sus conocimientos con la cultura guaraní. Comenzaron en 2001 cuando “había poco trabajo de arquitectura y habíamos hecho unas incursiones con la artesanía de Misiones en la comunidad aborigen cerca de la reserva ecológica del Cuñá Pirú. Empezamos a hacerles unos pedidos y nos dimos cuenta de que podíamos darle un valor agregado con nuestros diseños. Es una fusión entre el trabajo artesanal de los aborígenes y nuestro diseño”, recordó Liliana.
Así, poco a poco fueron desarrollando varios productos y se quedaron con los que más gustaban o que se vendían. “Con Daniela hicimos productos con carpinteros y los mbyá, en chalas y también en cerámicas, pero básicamente armamos una línea de mezcla en madera y tejido mbyá”, relata Liliana, quien -sin perder el hilo de la temática por la cual estamos recordando su labor y la de su colega- advierte que “si uno puede valorizar el trabajo de la mujer en sus aldeas tenemos que reconocer que es como en nuestro mundo. Ellas también trabajan a la par de los hombres, porque cada miembro de la comunidad tiene su don, ya sea en tejido o en talla, y tenemos que entender que no tienen los mismos tiempos que nosotros y las mujeres hasta trabajan más duro que los hombres si las observás y las vas conociendo como nosotras, que ya logramos instalar una relación de confianza después de tantos años”.
Las impulsoras de Misiones Creativa mantienen los diseños mbyá y les dan un uso cotidiano. Por ejemplo, “tenían un animalito tallado y nosotras les dimos la idea de hacer un agujerito para convertirlo en servilletero, así la gente le da un uso práctico; les dimos bandejas con patas sobre las que tejen sus diseños; tratamos de hacer lo más contemporáneo posible con líneas simples, minimalistas y el toque de esa cultura aborigen, logrando esa fusión”.
Son pioneras en esta línea de trabajo que contempla la fusión de nuestras culturas con trabajos en tacuara y raíz de güembé. Paralelamente, ambas tienen su labor como arquitectas para su solvencia económica, pero mantienen el creativo diseño porque “para nosotras es un gran orgullo haber logrado estos trabajos y sentimos que hacemos algo para revalorizar nuestra cultura; los respetamos a ellos y respetamos su trabajo”.   La indumentaria creativa
Mariel Guerini tiene 26 años y lleva el arte en la sangre, pues es hija de artesanos. Su profesión es crear principalmente ropa, aunque también hace trabajos en bijouterie y diseña carteras, entre otras tantas actividades relacionadas.
Contó que comenzó a diseñar y coser ropas cuando tenía nueve años; “En verano cosía y en invierno tejía con mi mamá, todo para mis muñecas. Después trabajé con ella en el puesto que teníamos de ropas tejidas. Seguí cortando telas para teñirlas o pintarles algo. Avancé, me puse más seria y estudié moldería”.
Actualmente vive de sus creaciones y también trabaja en el local Tierra en Flor, ubicado en Bolívar casi Buenos Aires. En diferentes etapas, Mariel fue cambiando, creando y resurgiendo con telas e infinidad de otros materiales. También le gusta pintar y tiene unos cuadros muy bonitos. Hizo vestidos para recepciones y quince años, con bordados novedosos, y reconoció que “son una buena entrada de dinero, ya que te dejan un buen margen de ganancia”. Y aclaró que “pintar es como un escape, igual que tejer; pero no se me dio todo fácil, hay que hacer un esfuerzo, buscar la forma de mantener la cabeza ocupada y ser creativa. No renunciar a lo que te gusta”.   Cosas ricas con cariño
Samanta Ramírez tiene 28 años y es chef especialista en arte culinario. Hace seis años que se recibió y ahora cumplió el sueño de tener su propio emprendimiento. Aunque recibió ayuda de sus padres para inaugurar el local de Cosas Ricas, por Tucumán casi Ayacucho, Samanta también colaboró gracias a otros trabajos que realizó durante varios años. Estuvo en hoteles de Puerto Iguazú, cafeterías y hasta en la Fiesta del Inmigrante.
Todavía está soltera, ya que priorizó su formación profesional y luego la independencia económica antes de formar una familia. Su idea “siempre fue estudiar, recibirme y tener mi negocio propio para lograr la independencia económica”. La joven, para insertarse en el rubro, pensó en algo diferente, un lugar acogedor y también donde se puede conseguir un rico regalo para distintas ocasiones.
A las jóvenes mujeres y a las más grandes que todavía no se decidieron a cumplir su sueño, Samanta les dijo que “cuesta al principio -y a veces más a las mujeres- animarse y largarse solas, pero tienen que hacerlo”. Y lo principal es “sentir cariño por la profesión, porque si no, no se llega a nada”.   Todavía muy vulnerables
Beatriz Tessei es abogada, especialista en Familia y titular de la asociación Alto a la Trata, que precisamente trabaja en la búsqueda, detección y prevención de víctimas de la trata de personas. Tessei reconoció que todavía ve a la mujer como “muy vulnerable. Por más que tuvimos adelantos en nuestra historia, tanto internacional como a nivel nacional, con más información, más posibilidades de acceder a la justicia a través de las defensorías y comisarías de la mujer, la sigo viendo vulnerable. La práctica de la trata y la prostitución están ligadas a la falta de posibilidades económicas de la mujer, de surgir y trabajar”. Si bien aún hoy la mujer es víctima tanto en cuestiones familiares con arduos litigios por tenencia y mantenimiento de sus hijos, la profesional admite que “si sigo es porque hay esperanzas. Ya tenemos la ley para castigar al que se dedica a la trata, pero sigue la necesidad de información. Hay mujeres que tienen coraje para enfrentar durísimas situaciones, pero también hay muchísimas que confían, se dejan llevar y no saben cómo salir de ese entorno”. Las jovencitas deben estar atentas porque una de las metodologías de los embaucadores es “la seducción”; hombres que se hacen pasar por enamorados, las seducen y luego las invitar a irse juntos”.
Así contó Beatriz, una mujer que trabaja en defensa de otras y reconoce que a diario -desde su labor como abogada de familia- ve que “todavía la Justicia está lenta en casos gravísimos. Hay casos muy tristes y no puede ser que los temas de familia duren años y años. Necesitamos inmediatez, un sistema eficiente, más rápido para lograr mejores resultados porque cuando vienen a verme es porque son víctimas, porque están siendo maltratadas de diferentes maneras”.
Lo bueno que “tenemos las mujeres es que entre nosotras nos defendemos. Fijate que todas las asociaciones que defienden los derechos de las mujeres y niños están conformadas fundamentalmente por mujeres. Eso es bueno y nos da la pauta de que los avances continuarán hasta el final”.
Y advierte que para lograr el éxito en su profesión debe “marcar la diferencia, luchar, concretar todas las acciones legales necesarias y siempre hacerlo con calma, sin desesperarse, y manejar todas las situaciones porque también debo estar bien para mi familia, además de seguir con mi trabajo”.