Códigos de amor
A veces resulta más fácil decir E-e, que te quiero. Ese par de sonidos a quien los oye reparar en otras señales de amor: la mirada, una sonrisa expresiva, cierto tono de voz…
E-e traducido libremente, significa “Te quiero mucho”. No sé cuando nació; sólo se queda en el abrazo muy fuerte. Parece brotar inesperadamente del corazón, es un verdadero regalo y, aunque no aguarda repuesta, a menudo se corresponde con otro E-e pronunciado en tono complacido y que significaba “¡muchas gracias! yo siento lo mismo por tí”.
Un día mi sobrina me dio un abrazo. La miré y ella me miró. Entonces hizo algo que me llegó al alma.
Dijo: -E-e-musitó con una ternura infinita. Sentí que mi corazón, henchido, me flotaba en el pecho como un globo de fiesta, que me reconectara con lo más profundo de mi ser donde los lazos cuentan con la familia con el amor. Pasaron los años: conocí a quien me pareció que era el hombre de mis sueños y lo llevé a presentarle a ella: me estrechó en sus brazos.
-¡E-e! - dijo cariñosamente.
- ¡E-e! -contesté.
En el coche, ese hombre me miró alzando una ceja y preguntó:
- ¿Qué se dijeron tu sobrina y tú?
- Es un código secreto -respondí, y enseguida se lo expliqué. Nadie habría podido captar la idea más rápidamente.
En los momentos más oportunos caturreaba: ¡Eeee-ee-ee-eeee! En cierta ocasión me envió una carta llena de letras “e”. Como soy ducha en descifrar, entendí el mensaje y me casé con él. ¿Quién habría de resistirse?Por: Aurora Bitón
aurorabiton@hotmail.com