Raúl Novau, transitando la senda de la literatura, entre el cuento, la novela y la dramaturgia
“Veterinario de profesión, escritor por vocación”, así se define, con tres novelas publicadas, varios libros de cuentos y seriamente inmerso en el mar de la dramaturgia, muy premiado, es uno de los referentes más importantes de las letras misioneras.
Raúl Novau nació en Sauce, Corrientes, pero con pocos años de edad llegó a Misiones junto a su familia; cursó estudios en el Roque González y, mientras germinaba en él la semilla de la literatura obtuvo su título de Médico veterinario.
Laboralmente ejerció funciones en la administración pública tanto en relación con su profesión como en las áreas de cultura, siendo que para esos tiempos ya era conocido como escritor.
La senda que recorre el escritor
El vocablo escritor se convierte en palabra de escaso alcance cuando su destinatario es Raúl Novau, ya que en la literatura transita “una senda por la que creo que pasan todos los que escriben; poemas primero, cuentos, novela, la inserción en la dramaturgia”.
Novau, salteó algunos pasos o los cambió del orden mencionado ya que, su primer libro fue Cuentos Culpables (1985), recién en 1991 publica Loba en Tobuna, su primera novela, pero en 1989, en uno de lo primeros Festivales Provinciales de Teatro, en Candelaria, el grupo José Cipolla dirigido por Aníbal Bertoni pone en escena Réquiem para una Luna de Miel, “obra teatral en tres actos”.
El ingreso a la dramaturgia
Novau reconoce en ese texto y en el paso por el encuentro teatral “un fracaso”, una situación que no lo desalentó ya que publicó en 1991, la novela Luna en Tobuna que fue objeto de reedición, dos años después Diadema de Metacarpos y el año pasado “Liberia”, novela cuya génesis y desarrollo argumental une geografías tan lejanas y disímiles como las de Africa y América del Sur.
Volviendo al “sendero literario” seguido por el autor de Liberia, en una charla mantenida recientemente recordó su inscripción en la lista de dramaturgos misioneros, acción en la estuvo influenciado por Raúl “Rulo” Fernández quien le dijo “hay algunos cuentos tuyos que podrían ser obras teatrales”.
“Yo tenía a veces la sensación de que algún cuento mío podría generar una novela”, dice Novau y agrega, “es decir que podrían pasar a otros formatos literarios y eso pasó con el teatro, vi que Rulo tenía razón y pasé a experimentar esa otra técnica literaria que es la dramaturgia”.
La literatura misionera en el contexto latinoamericano
“Es un marco muy amplio”, responde Novau a la pregunta acerca de cómo considera a la literatura misionera en el contexto latinoamericano.
“Hay muchos países distintos, diferentes nacionalidades y creo que en ese entorno no estamos incluidos”, agregó.
“Eso no es sólo para los de Misiones sino para los argentinos entre los cuales hay escritores muy importantes pero entre los contemporáneos y de las provincias, no son muchos los que han logrado trascender a otros países”, sostuvo quien hasta 1989 presidía la Sociedad Argentina de Escritores filial Misiones. Para Novau el factor más notorio de esa poca trascendencia es la falta de ediciones, “hay publicaciones pero no hay proyección ni difusión de ellas”.
Sin lectores no hay escritores
Escucha que se le hace notar que él precisamente es uno de los que más ha publicado y responde: “Son ediciones chicas, no alcanza su tirada para ser distribuidas en los lugares donde uno quisiera que lo lean. A veces no alcanzan para que lo lean en Misiones. Y -sonríe-, sin lectores no hay escritores”.
Como muchos integrantes del ámbito literario de Misiones, Novau sostiene que “salvo Quiroga (Horacio Silvestre), no debe haber otro autor misionero conocido en Latinoamérica. Otro podría ser Alfredo Varela el autor de ‘El río oscuro’, periodista que trabajó en Posadas, escribió su novela y de ella surge el guión para ‘Las aguas bajan turbias’, película argentina de gran éxito en la época del cine en blanco y negro”.
Un escritor sin versos
La obra de Novau no incluye poemas. “No escribo poemas porque hacerlo es ir al meollo de los orígenes”, comenta.
“Sin embargo, creo que lo que escribo en muchos casos es prosa poética”, indicó para después reconocer que tiene algunos poemas escritos, pero que prefiere expresarse mediante el cuento o la novela.
Como queda dicho, actualmente está dedicado a la dramaturgia y en ese campo ha superado el fracaso del que hablaba en 1989 con “Réquiem para una luna de miel”.
En ese aspecto, admitió que el fracaso inicialmente ocurrió porque “la obra se había hecho en tres actos, era muy larga y tenía serias falencias en la escenografía, amén de sobreactuaciones en los actoral”.
Esa historia ya es antigua y el nombre de Raúl Novau se destaca en las páginas de la antología “Dramaturgos del Noreste argentino” publicada por Argentores con obras de veinte escritores entre los que figuran (de Misiones) Raúl Novau, Tiki Marchesini, Carolina Gularte y Olga Zamboni.
Asimismo, las piezas teatrales de Raúl Novau que han sido representadas fueron merecedoras de premios muy importantes.
“No son reconocidos”
El reconocimiento a los escritores es algo preocupante para todos los que se sienten, aunque más no sea, allegados a la literatura.
Son muchos los que luego de haber escrito una decena o más de libros, de ser invitados a dar talleres, charlas, conferencias y hasta a opinar sobre temas candentes, si no han tenido una profesión o trabajo paralelos a su inquietud artística, generalmente terminan su vida en condiciones económicas deplorables. Sin eufemismos; terminan su vida en la miseria.
Novau dijo simplemente “no son reconocidos” y mencionó el caso de Juan Carlos Martínez Alva -Montecarlo-, “siempre marginado, mal visto, no leído, porque sus vecinos no separaron la biografía de Martínez Alva de su obra”.
La idea de Novau es que “se debe separar la biografía de la obra para que el poeta o escritor sea considerado por lo que ha escrito no porque lo que haya sido su vida. Martínez Alva no era leído pues se lo tildaba de comunista; una vez muerto fue el gran poeta y vecino de Montecarlo”.
“La gente -reiteró el autor de Liberia-, se prende a la vida y olvida la obra y al escritor se lo debe apreciar por su obra”.
La omnipotencia desplaza a la autocrítica
“La omnipotencia es la causa de la ausencia de autocrítica”, dijo Raúl Novau.
La frase responde a la pregunta acerca de si los escritores misioneros ejercitan la autocrítica.
La omnipotencia, para Novau, es la causante de esa ausencia en algunos, lo que puede significar que en quienes llegan a editar algo sale a la luz cierta soberbia que subyace en ellos antes de la publicación.
“Si la omnipotencia se manejara mejor, en el mundo no habría guerras”, expresó el escritor que el año pasado pasó con éxito por los encuentros denominados “Letras y palabras con identidad misionera”, organizados por el Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo (SiPTeD), jueves por medio, en su salón cultural de avenida Uruguay 4545.
Precisamente, Raúl Novau presentará su novela “Liberia” en ese lugar el jueves 8 de abril, en el primer encuentro del ciclo para 2010 (segunda edición).
Allí, el escritor presentó el año pasado una charla sobre los mitos de la región guaranítica, concitando el interés de un buen número de personas reunidas en la sala.