El “Gilmar misionero”

Fue durante años el arquero titular de Atlético Posadas y del  seleccionado de Misiones. Se destacó como técnico en los mejores equipos.

Por Julio López
juliolopez2004@hotmail.com POSADAS. No fueron muchos los arqueros que alcanzaron el protagonismo de Juan Carlos Campuzano, seguramente uno de los mejores guardavallas que pasaron por las canchas misioneras, protagonista principal en la década del 50 y 60, para luego continuar ligado al fútbol como director técnico, conduciendo a numerosos equipos de Misiones en los torneos regionales y en los seleccionados posadeños.
Primero alcanzó protagonismo defendiendo los colores de Atlético Posadas y con destacados desempeños llegó al seleccionado, siendo allí una de sus figuras principales, tal el caso de aquel julio de 1957 cuando el plantel profesional de Ferro Carril Oeste llegó a Misiones para disputar partidos amistosos, que primero arrancó con el triunfo frente a Atlético Posadas por 3 a 0, y posteriormente -en el estadio decanista- el seleccionado posadeño derrotó a los “verdes” por 4 a 2.
En su primera presentación, Ferro, conducido por Scalise, derrotó a Atlético Posadas por 3 a 0 en el encuentro donde la figura fue el arquero local Juan Carlos Campuzano, quien cerró su actuación atajando un penal a Evaristo cuando el tanteador aún estaba igualado en el primer período y volvió a ser gran figura en el seleccionado.
Su estilo era espectacular, con atajadas que invitaban al aplauso, porque mostraba elasticidad y, fundamentalmente, no era un arquero que se quedaba en el arco, sino que era un jugador de área, que vivía intensamente el juego y se adelantaba constantemente y hasta salía del área -poco común en esa época- para cortar los envíos largos del adversario.
Indudablemente era un adelantado, de allí el reconocimiento de llamarlo el “Gilmar misionero”, por su similitud al estilo del arquero del seleccionado brasileño que logró los títulos mundiales en 1958 y 1962.
También estuvo en otro gran acontecimiento, cuando el 9 de julio de 1961 llegó el preseleccionado argentino de fútbol, que se preparaba para disputar el campeonato mundial de Chile al año siguiente y enfrentó a un combinado posadeño. Los visitantes ganaron 4 a 3 en un partidazo en la cancha de Brown.
El seleccionado posadeño fue armado por mayoría de juveniles que pintaban para sobresalir en el ámbito local y otros que ya aquilataban experiencia, por haber integrado otros seleccionados.
Por ello no se puede dejar de destacar la actuación de los misioneros, que en determinado momento pusieron en apuros al preseleccionado argentino lleno de grandes figuras, que en su mayoría disputaron el mundial de Chile.
En esa oportunidad, los misioneros integraron a Juan José Ledesma y luego a Juan Carlos Campuzano; en la defensa a Juan José Chavez y Obdulio López (Mario Domínguez); Roberto Oscar Quinteros (Ramón Ortigoza), Agustín Torres y Donato Paredes; Ignacio Brítez, Pablo Benítez, Marcelo Jara (Federico Horster), Aldo Rajo (Horacio Gallandat) y Domingo Noguera (Ramón Oscar Roa).
Los goles misioneros fueron convertidos por “Calalá” Brítez, en dos oportunidades, y por un zapatazo de Oscar Roa, en tanto que para los visitantes Ermindo “El Ronco” Onega convirtió tres y Basílico, de Vélez, selló el 4 a 3.
Pasada su época de futbolista que dejó su sello, se dedicó a la dirección técnica, y como conductor logró excelentes resultados como cuando dirigió al seleccionado misionero en los Campeonatos Argentinos, o a equipos como Ex Alumnos 185 de Oberá, que alcanzó gran protagonismo, incluso quedó al borde de eliminar al poderoso Guaraní de Chabay, en el propio estadio de Villa Sarita, como para dimensionar esa campaña y su rol como excelente conductor de equipos.
De allí este homenaje a uno de los grandes del fútbol misionero.Sufrió con “Tacuara”
Entre los acontecimientos más históricos, fue protagonista del famoso gol de “Tacuara” Ríos, que se constituyó en el primer arquero que convertía un gol en partido oficial, no sólo comentado en los medios locales, por lo inédito hasta entonces, sino también en los diarios de Buenos Aires y revistas especializadas como El Gráfico. Bien puede decirse que el 2 de mayo de 1954, Sixto Ríos marcó a fuego para los misioneros el “Día del arquero”.
Eso ocurrió en la cancha de Guaraní, con el arbitraje de Cayetano Olivetti, cuando Atlético Posadas vencía a Unión, por la mínima diferencia, por el campeonato de la Liga Posadeña. Pero faltando escasos minutos para terminar el partido, llegó uno de los tantos tiros de esquina ejecutados por Ambrosio Otazú. Por la presión que ejercían las “cebras” y mezclado con los delanteros, apareció corriendo desde atrás el arquero Sixto “Tacuara” Ríos para conectar con un preciso golpe de cabeza el centro y derrotar a Juan Carlos Campuzano, sorprendiendo a propios y extraños.
Eso fue sólo una anécdota, pues todos recordarán a Juan Carlos Campuzano como uno de los mejores arqueros del fútbol misionero, junto a Santiago Duarte (Guaraní), Luis Omar Chichizola (Mitre y Guaraní) o Sergio Omar Pydd (Independiente y Guaraní), quienes con sus estilos llegaron a lucirse frente a equipos profesionales, en campañas por campeonatos nacionales, previo paso por el entonces duro regional, y otros de notables rendimientos, como fueron Juan José Ledesma (Brown), Miguel Angel Ferreyra Rojas (Guaraní y Mitre), José “Sapo” Valenzuela (Brown) o Juan Catalino Suárez (Mitre), los obligados convocados para los seleccionados misioneros en esos equipos que disputaron el Campeonato Argentino “Dr. Adrián Beccar Varela” o en esos memorables duelos amistosos ante multitudes.