La Finca de Castañares y la Batalla de Salta

En su reciente visita a Salta, el autor de la nota llegó  a la Finca de Castañares, construcción colonial a 10 kilómetros de la capital salteña.  Allí Belgrano pergeñó la estrategia para la Batalla de Salta. 

E sta nota se refiere a datos específicos y concretos a secretos no rescatados en los anales de la historia y en el nacimiento de nuestro país.
De Misiones la hermosa a Salta, la lindaEn oportunidades, escuchar y leer obras creadas por historiadores argentinos que plasmaron y lo siguen haciendo, obras de investigación con documentación válida  como Fermin Chavez, José María Rosa, Félix Luna y contemporáneos como Pacho O¨Donell , Felipe Pigna, entre otros, y tener la oportunidad de dialogar y aprender de ellos, y complementar datos que quizá involuntariamente fueron dejados de lado, y que sirven para nutrirnos un poco más de nuestra  historia.En 1983, estuve por primera vez en Salta, capital, y recorrí un lugar alejado del centro, distante dos leguas, y pude observar una llamativa finca, que paso a describir. 
La Finca de CastañaresLa Finca de Castañares es una casona colonial de campo,  con amplios corredores, pilares de madera, asentados en basamento de piedra, con techos de vigas de palma, cubierta de tejuelas y pisos de gruesos ladrillos, que fuera construida allá por 1813 y que perteneciera a Pedro Saravia, caracterizada por algunos aposentos evidenciando que fue construida en diversas épocas y ampliada por sus moradores según sus necesidades.Los historiadores locales dicen que la noche del 18 de febrero de 1813, Manuel Belgrano, descansó y diagramó junto a sus fuerzas de mando lo que horas después celebrara tal vez para muchos, el verdadero nacimiento de nuestra patria con una batalla decisiva. 
La Batalla de SaltaEl ejército de aquel hombre que dejó su carrera de abogado para convertirse en soldado, llamado Manuel Belgrano, con la insignia de general y alentado por la victoria obtenida en Tucumán ante el ejército realista y por la amplia victoria de José Gervacio Artigas, en la batalla del Cerrito, cobró nuevos brios y se aproxima a Salta en una genial maniobra. Ingresando por la quebrada de Chachapoyas, llega a la casa de Castañares en medio de un copioso aguacero, trayendo 50 carretas con bagajes y 15 piezas de artillería. Al alba del día 19 todo el ejército se encontraba en la hacienda de Castañares, adonde se sumaron tropas de vanguardia que operaban en el Portezuelo y que integraron santiagueños, tucumanos, porteños, y las montoneras de Salta. El enemigo llegó a notar la aparición del ejército del Norte; el general Pio Tristan, comandante realista, ignoró con desprecio las fuerzas patriotas .Belgrano organizó su ataque de manera parecida a la batalla de Tucumán: Díaz Vélez el ala derecha, Martín Rodriguez el ala izquierda y Manuel Dorrego la primera columna, quien con tenaz sagacidad  logró quebrar en tres horas de lucha a los godos.
El retiro de los realistasPío Tristan tuvo que retirarse del campo y levantar bandera de parlamento y a partir de ahí, para muchos lugareños, que transmitieron de generación  en generación, un poncho azul y blanco flameó en la cúpula de la Iglesia de La Merced, confirmando el triunfo patriota.A la vista de tanta sangre derramada, Belgrano le otorgó una honrosa capitulación por la cual se permitía al ejército vencido retirarse al Alto Perú, sin más condición que entregar las armas y jurar que ningún jefe, oficial o soldado volvería a tomar las armas contra las Provincias Unidas del Río de la Plata.Al General Belgrano, Eustaquio Díaz Vélez, Cornelio Zelaya, José Superi, Francisco Pico, Manuel Ascencio Padilla, Carlos Forest, Martín Rodriguez, Manuel Dorrego, Apolinario Figueroa, Pedro Arraya, Apolinario Saravia, Benito Alvarez, Juan Martín Leguizamon, Diego González Balcarce, Gregorio Perdriel, José María Paz y a todos los oficiales y suboficiales y soldados anónimos se les debe la batalla de Salta, aclarando que no se encontraba en ella, Martín Miguel de Guemes, por encontrarse en Buenos Aires. También a dos mujeres abnegadas, Doña Juana Moro de López y la capitana del Ejército del Norte, Martina Silva de Gurruchaga, que con sus mujeres gauchas, de ponchos azules, dieron un decidido ataque sobre la loma provocando el desbande del ejercito realista hacia la ciudad. Se deben reconocer a todas aquellas milicias de caballería gaucha que supieron combatir con valor y patriotismo por la causa de la independencia.La Batalla de Salta fue el bautismo de fuego para la Bandera Nacional, como profetizó el propio General Manuel Belgrano, se reservó la divisa para el día de una gran victoria, y esta fue la única batalla en la que se combatió en la guerra independentista y en territorio argentino actual , con la divisa nacional, y después del triunfo , desde los balcones del cabildo salteño, Martín Rodríguez la agitaba y el pueblo manifestaba su alegríaHay un hecho para destacar, que es la grandeza de Manuel Belgrano, que dispuso dar sepultura a todos los muertos, tanto criollos como españoles, y sobre el promontorio de tierra allí formado mando a colocar una sencilla cruz de madera con la inscripción" a los vencedores y vencidos " 20 de febrero de 1813, que se encuentra actualmente en la iglesia de La Merced. De la ciudad de Salta.Muchas cosas quedan para escribir y comentar…pero resumo al comprobar que hace casi 200 años, hubo mujeres y hombres que dieron todo de si, guiados por la fuerza divina, por los que hoy con dignidad y honor puedo decir,  Oíd mortales el grito sagrado, libertad, libertad, libertad….
Bibliografía consultadaEduardo Yayo Pérez Flores (Bandera de mi patria) , Mariano Diaz, Julio Alvarez , Victoria Vidaurre, (Finca de Castañares.  2010), Gustavo "Cuchi" Leguizamon (Memorias del licenciado en historia , 1990)

por: Eduardo Solísedusolis@hotmail.com