Civilización adictiva

por: Lizia Aideé LohaizaLicencia en Psicología

Estábamos acostumbrados a hablar y tratar a las personas que modificaban sus conductas por la ingesta de una sustancia; pero empezaron a surgir nuevas formas de adictos, enganchados o buscadores de sensaciones fuertes que si bien no consumían ninguna sustancia, no podían dejar de realizar una actividad determinada. Para poder diferenciarlas se las llamó Nuevas Adicciones, Adicciones Comportamentales, o Socioadicciones.Para Alonzo Fernández se deben al funcionamiento del denominador común de las sociedades occidentales como una auténtica civilización adictiva.En la actualidad la sobrepresión emocional -distrés- ha alentado la exigencia de disfrutar de momentos de relajación con distracciones o actividades que se viven como una placentera sensación de liberación que posee una fuerte capacidad de atracción adictiva.Los adictos sociales adolecen de la pérdida de la libertad ante sí mismos y esta ausencia de libertad concierne exclusivamente al estrecho vínculo mantenido con el objeto adictivo y en la incapacidad de regular la conducta (ausencia de autocontrol). La Ludopatía fue la que primera se conoció y fue reconocida científicamente como enfermedad en el DSM-III (Manual de enfermedades psiquiátricas) en 1980 que permitió definir con claridad y uniformidad de criterio al ludópata. 
Todas las adicciones sociales cumplen con cinco características esenciales:1. Organización existencial centrada en una apetencia incontrolable del objeto.2. Conducta posesiva del objeto mediante un acto impulsional (sin pensar).3. Recompensa positiva, vivida como una autorrealización y negativa porque se relaja al efectuar la conducta.4. Repetición de la conducta impulsional, con intervalos no demasiados largos.5. Efectos negativos sobre el individuo y su entorno sociofamiliar.
A las adicciones comportamentales también se las llama “invisibles” porque no se las detecta fácilmente, hay que concurrir al lugar donde se desarrolla la conducta compulsiva, y porque prácticamente no se presentan “puras”: se engarzan a las adicciones con sustancias, donde el alcohol adquiere supremacía.También se enmascaran y son intercambiables. Un ejemplo clásico son los adictos al trabajo, que también fuman mucho y consumen tranquilizantes y alcohol.
Esta adicción aparece según Plttner por:1. Ambición material: afán de ganar más dinero.2. Sentido profundo de la existencia: aprovechamiento del tiempo.3. Ansia de complacer: la exigencia o derecho de los otros.
Con frecuencia se la encuentra entre los antecedentes de la prisa y el síndrome de estrés.Uno abandona todo por entregarse a su trabajo. Está movido por el ansia de dinero, estimación o poder. Es incapaz de divertirse en actividades recreativas o cualquier tarea ajena a su actividad laboral.Se diferencia de otros adictos comportamentales porque el objeto adictivo real no es la actividad laboral en sí ni su producto, sino el logro de prestigio, riqueza o poder a expensas de su trabajo.
Las adicciones a las compras  Se la considera una enfermedad pese a no estar oficialmente etiquetada como tal, sino dentro de los comportamientos impulsivos, donde la voluntad del afectado es casi nula. Estas personas detestan por lo general los objetos que han comprado sin reflexionar, los abandonan rápidamente regalándolos o escondiéndolos porque representan un testimonio de su acto. Se especializan en el intercambio y evocan todos los pretextos para que se les devuelva el dinero para volver a comprar.La prevalencia en la población en general es de 1,1% al 5,9% y es más frecuente en mujeres, en el 90% de los casos. Las preferencias por las compras difieren según el género. Los hombres lo hacen por status social, compran productos que aporten prestigio: automóviles, inmuebles, trajes, material informático, celulares, relojes muy finos. Mientras que las mujeres optan por artículos personales, cosméticos, lencería, ropa en general, zapatos, joyas y artículos para el hogar.Los signos de alarma son: sentirse tristes, deprimido o enojados; lo único que los calma es ir de compras.
Factores predisponentes o desencadenantes:  1. El vacío que causa la soledad2. Los disgustos o la incomprensión3. La tristeza, la apatía y el tedio4. Las tensiones y problemas5. Percibirse inútil o innecesario6. El aburrimiento 7. Falta de sentido de la vida8. Una frustración o desengaño
Autojustificaciones: para eso trabajo, la plata es para gastársela, la vida es tan corta, demasiadas cosas feas hay que vivir, hay que darse los gustos en vida y argumentos similares.
Especial atención a esto: Los niños, por complacencia de sus padres, son los primeros compradores compulsivos de alimentos, juegos, pasatiempos... Lo hacen a cambio de que los acompañen a comprar y se porten bien.A los compradores compulsivos no se los debe confundir con los coleccionistas, que compran después de reflexionar, para completar la colección, y el objeto es clasificado, contemplado y guardado, no se lo regala.

(*) Lizia Aideé Lohaiza también es responsable del programa Ludopatía del IPLIC