Entre a mi pago sin golpear
Un viaje al corazón de la chacarera para compartir la gran fiesta anual de la familia de mayor raigambre musical del Norte argentino. Entremedio, vivencias y tradiciones inolvidables en una de las regiones más antiguas del país. Una experiencia inolvidable desgranada paso a paso para EDICIÓN.
L a denominada “Madre de Ciudades”, Santiago del Estero, fue fundada en 1553, por eso se considera una de las más antiguas de la Argentina; no así la más populosa o moderna, ya que los santiagueños aducen un serio retroceso bajo la administración del matrimonio Juarez, que gobernó la provincia por más de cinco décadas en las cuales, aseguran, tuvieron una retracción de más de 30 años en todo lo que es infraestructura, salud y educación.Hoy podemos decir que Santiago del Estero está despertando de su larga siesta y comienza a ver con optimismo el futuro. Al llegar a la capital se puede ver una moderna terminal de ómnibus y saliendo de ella hay que caminar por la avenida Roca hasta llegar a unas de sus peatonales, que desemboca en la plaza San Martín. Allí cuentan con una Secretaría de Turismo donde asesoran a todos los visitantes que quieren disfrutar de las innumerables fiestas que se viven todos los años.En este caso particular, la celebración es en la ciudad hermana de La Banda, distante a unos ocho kilómetros de allí. Tomar un taxi cuesta alrededor de 15 pesos.Los santiagueños se sienten orgullosos de los nuevos cambios de su ciudad, mostrando una imponente costanera lindante con el río Dulce. Cruzando por un puente construido hace poco tiempo, se levanta imponente, a uno de sus costados, el tradicional “Puente Carretero”, inspiración de reconocidas canciones y símbolo de Santiago-La Banda. Dicha obra es una de las estructuras de hierro más imponentes de nuestro país, pero hoy en día está cerrado al publico porque se están realizando trabajos de mejoras que llevará al viejo puente a recuperar sus días de esplendor.Al cruzar el río ya se empieza a sentir un clima de fiesta en la ciudad de La Banda, que este año tuvo todos los ingredientes para convertirla en una de las celebraciones más populares de la región. No sólo porque se logró batir el record Guinness con las más de 40 horas de chacareras ininterrumpidas, con la participación de más de 150 cantores llegados de todos los rincones del país para compartir la pasión por la música santiagueña. También se interpretaron cerca de 800 canciones desentrañadas por artistas y aficionados que se acercaban para compartir un momento único en la meca del bombo, la guitarra y el violín.El público que se agolpaba al borde del escenario no sólo disfrutaba de esas interminables melodías, sino que también hacían el aguante a los cantores bailando en el suelo de tierra, la misma que se levantaba y cubría al público presente, envolvía a todo el barrio Los Lagos. Era como un embrujo que se metía en las casa, recorría los patios y se hacía eco en el fondo de algún aljibe. Todo sabia a chacarera.
Ciudad hospitalariaLas casas permanecían abiertas con sus puertas de par en par, recibiendo a los forasteros llegados de todas partes de la Argentina para vivir un acontecimiento único.Un ejemplo es el de “Don Ruiz”, una persona de 70 años muy querida en el barrio, que vive solo en su humilde casa, pero todos los años se prepara para recibir a todas las almas que se acercan al lugar para celebrar el “Carabajalazo”. Muchos lo visitan año tras año porque saben que siempre serán bien recibidos. Los vecinos preparan asado, empanadas y todas las comidas típicas de la región, como el chipaco, pasteles (empanadas fritas), sopa de mondongo, locro, etcétera. Y como no podía ser de otra manera, bien “regáo” con alguna que otra bebida espirituosa, que hace más alegre la noche y sobre todo lubrica las gargantas sedientas de los comensales para poder seguir cantando en las improvisadas peñas que arman en las casas, donde los invitados se transforman en osados “Nocheros” o humildes “Chalchaleros” brindado un espectáculo aparte para los alegres concurrentes, a los que no les importa mucho las dotes artísticas que se tenga, porque lo importante es divertirse entre amigos.Antes de que amaneciera, algunos tenían que volver a la casa de “Don Ruiz” o a otros alojamientos para descasar un poco, porque luego había que estar presente en la consagración de la segunda Maratón de la Chacarera como nuevo récord Guinness.Una multitud se congregó en esa oportunidad para estar presente en tan gran acontecimiento. Para sorpresa de muchos, varios integrantes de la familia Carabajal subieron quince minutos para cerrar la maratón interpretando los temas que ya son parte del cancionero popular. Una vez finalizado el evento subió el veedor del Guinness World Record y, a través de un comunicado, dejó oficializada la nueva marca mundial en la que también estuvo presente el gobernador de la provincia, Gerardo Zamora, quien agradeció emocionado a todos los presentes por mantener vivas las tradiciones populares.Para tal acontecimiento siguieron los festejos por todas partes del barrio, en especial en “La Casa de Doña Luisa Carabajal” en donde el público pudo entrar a saludar y felicitar a toda esa familia de músicos y brindar con ellos por el logro obtenido. Se podía ver a Peteco tomando un vinito o a Cuty y Roberto interpretando esas consagradazas canciones, como si no fueran los agasajados esa tarde, sino que formaban parte de toda esa gran alegría como unos integrantes más del barrio. Luego hubo otro maratón, pero esta vez fue de festejos, en donde se celebraba casa por casa: nuevamente se cantaba, bailaba y degustaba toda clases de comidas típicas.Por la noche había que prepararse y asistir al popular “Carabajalazo”, que se llevó a cabo en el Centro Recreativo de La Banda, a unas pocas cuadras de allí.
“Carabajalazo”Fue una noche cargada de emociones. La gran familia Carabajal presentó a los nuevos talentos de la estirpe, que asegurarán que estas costumbres no se pierdan, agregando nuevas canciones que intercalaban con viejos éxitos que hacían delirar a los presentes. Entre canciones y canciones, el presentador Miguel Coria nombraba a las familias presentes y a las provincias de donde provenían. El sólo hecho de nombrar a Misiones como una de las concurrentes esa noche cargaba más de emoción el recital.Llegaron personas de todas partes de la Argentina y del mundo: esa noche se encontraba alguien procedente de New York y estaba transmitiendo en directo por Youtube para que el mundo también sea parte de ese acontecimiento. Estuvieron presentes todos los Carabajales, como Roxana, Demi, Cuti y -recién llegado de la República Popular China- “Peteco” Carabajal, quien no quiso perderse el evento e interpretó sus clásicas canciones como “Estrella azul” (dedicada a ese primer hijo que nunca pudo olvidar), “Cuando me abandone el alma” o “Entra a mi hogar”, que a más de uno de los presentes hizo rodar alguna lágrima. Pero con cada canción que tocaba, “Peteco” hacía más difícil que el público se pudiera contener y sacaba a relucir los pañuelos al viento en señal de alegría. Además, hubo otros grupos invitados entre los que se destacaron Los Sin Nombre, Dany y Raíces y Santiago Dúo, entre otros, que cerraron la velada.En el barrio Los Lagos todavía se escuchaban los rasguidos de las guitarras o el repiquetear de los bombos legüeros. Más de uno habrá seguido de largo para no perderse el acontecimiento especial: el Cumpleaños de Doña Luisa Carabajal, la “Madre de la Chacarera”.El “cumple” de la abuelaDesde muy temprano, un gran número de personas empezó a congregarse para celebrar el 109º cumpleaños de la “Matriarca de la Chacarera” y seguir disfrutando de la maravillosa música de los Carabajales.Cerca del mediodía salieron de la casa de la abuela Cuti y Roberto para empezar el gran evento. El primer tema, que emocionó a más de uno, fue “Padre”, dedicado precisamente al progenitor de ambos. Luego presentaron algunas de sus nuevas canciones.Una hora más tarde se hicieron presentes el intendente de La Banda, Héctor Ruiz, y el ministro de Gobierno de la Nación, Aníbal Fernández, quien -aparte de degustar algunas empanadas que le ofrecían en los puestos cercanos al escenario- se dio el lujo de subir junto a los cantores e interpretar la canción “Déjame que me vaya”.Luego subió al escenario Zita Carabajal -mujer del reconocido cantautor denominado “El Padre de la Chacarera”, Carlos Carabajal-, a quien entregaron una plaqueta donde decía que la calle que pasa frente a la casa de la familia llevaría el nombre del Patriarca, dado que muchos de sus integrantes nacieron allí y han inmortalizado al municipio como la “Cuna de los Cantores y Poetas”. Minutos más tarde subió al escenario Peteco Carabajal, tomó la guitarra e interpretó -para el delirio de todos- una de sus mayores canciones: “Perfume de Carnaval”.Luego se abrió paso a un número interminable de músicos que quisieron ofrecerle un tributo a la Abuela de la Chacarera, de forma que la fiesta se extendió más allá de las seis de la tarde. Entonces toda la familia Carabajal, dando por finalizado el evento, aplaudió al público presente, agradeció la gran concurrencia y lo despidió expresándole que “los esperamos nuevamente en 2011”.Por la noche, los “bandeños” se preparaban para el broche de oro, que fue el festival de violines interpretados por conocidos artistas de la región.Dejando atrás La Banda quedaba un gusto amargo en la garganta, no era por toda las polvareda que uno aspira a lo largo de los alegres bailes de chacarera, ni tampoco por la despedida de su gente, que trata a uno como un hermano, sino más bien por lo que todos hablan al irse: del “embrujo de esta tierra”.
(Colaboración especial de Raúl Saucedo)
María Luisa Pazde Carabajal Nació el 15 de agosto de 1901 en la ciudad de Clodomira (en La Banda, Santiago del Estero). Cuando cumplió 50 años, sus hijos mayores Héctor, Enrique, Julio, Carlos y Ernesto decidieron realizar una fiesta con los amigos, en su gran mayoría músicos, siendo éste un encuentro familiar que por primera vez se realizaba en el barrio Los Lagos.Con el transcurso del tiempo, la fiesta se fue agrandando y en los últimos años de vida de la abuela el festejo se realizó dentro de la casa de la familia Carabajal, donde se reunían entre 500 y 600 personas. La familia preparaba locro, de 2.000 a 3.000 empanadas y asado e invitaba a la gente a participar. Con los años, este encuentro fue tomando otro perfil porque los músicos, quienes recorrían todo el país, se encargaban de invitar a los amantes del folklore al cumpleaños de la abuela María Luisa, que se convirtió en una fiesta popular.María Luisa Paz de Carabajal falleció el 10 de agosto de 1993, pero su fiesta de cumpleaños había adquirido tal notoriedad que sus deudos decidieron seguir festejándola aún después de su desaparición física. Hoy en día se organiza la fiesta todos los segundos domingos de agosto.Las empanadas, el locro, el asado, el vino, los artesanos, los viajeros de distintas partes del país y los cantautores de la gran familia musical forman parte del paisaje de fiesta que tiene como escenario el patio de tierra de la casa materna, ubicada en la esquina de Los Lagos.