El coraje de recrear a un héroe regional ficticio
El joven dirigente radical oriundo de Apóstoles se metió en el interior de Linario José Leal en tierras de Rio Grande do Sul, en manos de la Corona portuguesa, durante la lucha libertadora.
S u profesión es abogado, pero siempre quiso llegar a editar un libro, donde pudiera reflejar una porción de historia, un poco de ficción, apuntando a los valores institucionales y al coraje necesario para forjar héroes jóvenes con la piel curtida. Hace poco ganó una interna partidaria en la UCR y es el candidato a vicegobernador, pero nada se compara a la edición del libro. Su primer libro.Pocos habían visto hasta ahora en su entorno, la capacidad de De Paula para narrar una historia, donde el héroe plantea desde las pocas líneas de la primera página, cuánto cuesta ser apenas “una lanza” para el sueño libertario de su pueblo.Hoy, Rodrigo de Paula, tiene entre manos “Una Lanza para la República”, editado hace pocas semanas. Lo mira, contempla y habla de la obra como si un nuevo hijo hubiera llegado al hogar. Es que le llevó dos años traerlo al mundo y poder presentarlo.Su hermano Gonzalo fue quien generó un hito familiar con la creación de una novela policial que repartió entre los conocidos. Y esa acción le dejó a Rodrigo un mensaje de sana competencia, tomado tan en serio que logró la selección en la Editorial Universitaria de la UNaM donde forma parte de la colección Libros Arribeños. Fue puro coraje y salió bien, tan bien conformada la historia y el personaje que hoy De Paula planea generar más historias regionales de su Apóstoles natal, siempre mezclando datos reales y figuras ficticias capaces de trasladarnos décadas y hasta siglos atrás, para hacernos parte de un nuevo sueño.
Linario, el revolucionarioLa historia del personaje central de la novela “nace de un hecho real que es la revolución Farroupilha, que fue iniciada por quienes tenían charquerías en Rio Grande do Sul (Brasil), a quienes les habían subido fuertemente las tasas desde el Imperio. A la cual se sumó la idea separatista en un lugar donde había masones (en una época cercana a 1830-1840), que venía con la corriente de libertad de Napoléon en Francia. Entonces, hubo una cuestión económica que alimentó la necesidad de independizarse de un imperio que los tenía olvidados, porque fue una zona disputada entre Portugal y España”, adelantó Rodrigo De Paula sobre el libro.En la historia real del Brasil, la revolución Farroupilha se inició el 20 de setiembre de 1835, fecha que aún es festejada en Río Grande. Se la conoce también como la Guerra de los Farrapos.“Linario era un analfabeto que se superó, gracias a su amistad con un sacerdote francés, absorbiendo las ideas de la división de poderes y la idea libertaria”, explicó De Paula sobre el nuevo héroe regional.
Un sueño y el exilioEl protagonista de la historia, Linario José Leal, llega a la zona limítrofe con Misiones, desde el Estado de San Pablo, según el pasado recreado por el escritor. “Él viene de otro Estado, de Sorocaba (San Pablo) y veía con fascinación el ganado que abundaba en Rio Grande Do Sul. Su sueño pasa a ser convertirse en estanciero abandonando su rol de tropero (conductor de ganado). Para tratar de conseguirlo termina abrazando la causa republicana. Hay partes del libro que lo rescatan como una persona comprometida aún siendo paulista, destacándose por sobre los nacidos en el lugar”, destacó De Paula sobre su obra.El autor recuerda una frase que da lugar a una parte importante de la historia: el exilio voluntario.“Hay una frase que le dice un amigo al personaje principal que es “nadie puede saltar su sombra”, como una premonición en medio de su sueño estanciero, que lo dejará sin poder abrazar la idea revolucionaria por la independencia de Rio Grande. Es que el pueblo se entrega a la Corona, se rinde y debe partir al exilio hacia Uruguay, anticipando que volverá a Brasil cuando sea una república”, contó De Paula sobre la agitada vida de Linario.
La culpa de GonzaloEl autor de “Una lanza...” recordó que su hermano mayor Gonzalo hizo una novela policial “y como somos una familia que compartimos todo, me dije “si Gonzalo ha escrito una novela por qué me voy a quedar yo a la zaga? Hay que escribir, como una cuestión de sana competencia familiar. Él me inspiró mucho en su novela, donde habló de la parábola de los talentos que me inspiró mucho. Por eso yo en mi prólogo puse una frase de Cayo Plinio: “No hay libro tan malo, que en alguna de sus partes no pudiese ser útil”. Y eso fue de gran inspiración ya que no sabía que me iba a salir”.Preguntado De Paula sobre sus planes a futuro en la escritura, reveló que le gustaría avanzar “en algunos proyectitos aunque uno no sepa si va a utilizarse. Porque en definitiva la tarea es apasionante pero tiene que tener algo que conforme a quien escriba. Pero sí estoy trabajando con historias de Apóstoles, algunas anécdotas que han sucedido allí, a través de las cuales inventaría alguna pequeña historia. Y otro sobre el pasado de la provincia aunque no sé si se podrán cristalizar, basado en los jesuitas con una idea central disparadora en la batalla de Mbororé”.Aunque no lo admita, De Paula servirá de ejemplo a muchas personas que sienten placer de recrear historias, de generar personajes, de hacerlos “vivir” historias apasionantes que muchas veces las guardan para el autor, sin compartirlas.