Colonia Aurora: el hombre que produce vino y sueña
Armindo Scheibner (80) hace tres años se dedica a la producción de vinos. Cuenta con más de dos hectáreas de plantación de uvas, y estima que esta temporada logrará más de 2.000 litros.
En la ribera del Alto Uruguay, existe un gran potencial productivo de vino artesanal que necesita de la ayuda del Gobierno o del propio municipio (en este caso Colonia Aurora) para explotarlo según manifestó el personaje del que hoy nos ocupamos.Con una plantación de más de dos hectáreas de uvas, un poblador de más de 80 años de edad, Armindo Scheibner aún sueña con la instalación de una planta envasadora de vinos teniendo en cuenta que hace tres años viene trabajando en la producción y elaboración del mismo pero no cuenta con las infraestructuras necesarias según lo constató ECO&AGRO.Cuenta con una amasadora casera de uvas que procesa todo el jugo de la fruta, que luego es estacionado por un tiempo determinado.Consideró que ya no puede seguir con el mismo sistema teniendo en cuenta que “este año la producción superará los 2.000 litros”. “El año pasado obtuve más de 1.000 litros que solamente dentro del municipio lo vendí en muy poco tiempo y, según mis cálculos, creo que esta temporada la producción se ampliará porque reforcé las plantaciones y con el mismo sistema de elaboración que tengo, ya se me dificulta trabajar”, detalló con orgullo.El productor cuenta con una discreta fábrica o depósito donde estaciona el producto para elaborarlo. En ese sentido, insistió en que es “un proceso muy difícil, porque no cuento con la infraestructura necesaria y no se puede trabajar más en el proceso de elaboración mientras que no cuente con las herramientas necesarias como una amasadora de mayor capacidad”.Armindo contó a este medio que “tras el segundo año de elaboración, los resultados fueron muy positivos, porque ya cuento con comerciantes que vienen exclusivamente a comprar más de 200 litros en una sola ocasión y eso me llena de satisfacción, ya que es un mérito propio”.
El valor en el mercadoEn cuanto al valor por litro del producto en el mercado, el pequeño empresario dijo que “en el primer año comencé a vender a 5 pesos el litro. Sin embargo, en el siguiente, ya lo vendí a 10 pesos el litro, porque me di cuenta que es un producto casero y bien estacionado que merece un costo superior al que estaba vendiéndolo”.Según Scheibner, una de las variedades que tiene en su producción está la uva Berlín, considerada como una de las mejores para la fabricación de vinos de buena calidad. Además están la francesa, la blanca y la rosada que colaboran para que el resto del producto sea uniforme. Por otra parte, contó que “siempre es importante agregarle 30% de agua y azúcar, porque de lo contrario el producto queda muy fuerte y se hecha a perder todo”.El colono cuenta con más de 26 hectáreas de tierras, los cuales pretende que “con la ayuda del municipio o del Gobierno provincial, creo que podré explotar este producto porque esta tierra es fértil para la elaboración de uvas”.
La explotación de ananáAsimismo el colono recordó que “cuando empezamos más de 20 años atrás, la explotación de ananá fue nuestro fuerte, teniendo en cuenta que la zona es completamente apta para su cultivo, pero después me di cuenta que podía dedicarme a la plantación de otros productos como tabaco, mandioca, té y yerba mate que también me dieron muy buenos resultados. Sin embargo, siempre tuve en mi mente el anhelo de elaborar vinos caseros que gracias a la constancia, hoy ese anhelo se está haciendo realidad”.
La temporadaDe acuerdo con el productor, la temporada de la zafra se inicia a mediados de diciembre e inicios de enero, incluso se puede adelantar dependiendo del clima que predomina durante la temporada de producción. Incluso dijo que en el caso de la uva Berlín, puede llegar a madurar con un mes de anticipación.
Un clásico argentinoEl vino es uno de los productos clásicos de la gastronomía de Argentina. En esta es el elemento más conspicuo (luego seguido de ingredientes como el aceite de oliva o similares, el limón, el ajo, la cebolla y el laurel) de la dieta mediterránea que se encuentra en la alimentación del pueblo argentino. Es difícil imaginar una cena y, especialmente, un almuerzo (mayormente aún si de un argentino asado se trata) argentinos sin vino.En la producción artesanal de vino argentino se destacó, y mantiene merecida consideración, el llamado patero, casi todos estos vinos: en cuanto a su tenor de fermentación y a su color entran en la amplia y fuerte clasificación de los vinos tintos.De cultura predominantemente europea, los argentinos son buenos consumidores de la bebida, incluso según estadísticas en el 2006 el consumo fue de 45 litros al año per cápita.