Carta a la vida
Por: Aurora Bitónaurorabiton@hotmail.com
¿Querida Edith: mis palabras te habrán puesto a salvo? Acaso tan sólo te hayan irritado, habrán confirmado la idea ya pésima de mí que tenías antes de marcharte y ahora, ¿dónde estás? Mis palabras ¿te habrán puesto a salvo?Tal vez sólo cuando seas mayor podrás comprenderme. Si tengo posibilidad verte, sólo me sentiré triste tal como me siento cada vez que veo una vida desperdiciada, una vida en la que no ha logrado realizarse el camino del amor. Cuidate. Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y más importante. Luchar por una idea sin tener idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer.Recuerdas que los árboles, de gran copa y pocas raíces es derribado por la primera ráfaga del viento, en tanto que un árbol con muchas raíces que con pocas ramas a duras penas deja de circular su savia.Raíces y copa han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas: sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, sólo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y frutos.Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar; siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste cuando viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleva.