Aprendiendo a ser feliz

¿Qué es lo primero que enseñamos a nuestros hijos cuando son recién nacidos? A reír.Reír es sinónimo de alegría y la alegría es una tendencia innata en nosotros, asegura el psicólogo Manuel Giraudier, quien enseña a vivir la vida un poco menos trágica con una sonrisa. La alegría es prima hermana de la felicidad, por eso todos nuestros actos, impulsos y pensamientos tienden a la felicidad, aunque el entorno y la sociedad nos lo pongan difícil.Ser feliz es asumir la vida, es reír a pesar de...Hay personas a las que siempre se las ve con el ceño fruncido. Ni una leve sonrisa aparece en sus labios. Estas personas están tensas. Y la tensión es un caldo de cultivo en el que se potencian las enfermedades psicosomáticas.Reír ayuda a relajarse. Un ejercicio muy bueno para esto es grabar a través de tu vídeo todas las películas y espectáculos de humor que puedas, y disfrútalos cuando dispongas de un momento tranquilo. Hoy en día se está poniendo muy de moda la risoterapia, una terapia efectiva y relajante.Cuando se está triste o alegre, todas las células del cuerpo terminan por saberlo y ese malestar se traslada a todo tu cuerpo. Por ello, es importante cuidar tus estados de ánimo.Cuando reímos el cerebro hace que nuestro cuerpo segregue endorfinas; una simple sonrisa emite la información necesaria que activa esa segregación de drogas naturales que circulan por el organismo, y que resultan cientos de veces más fuertes que la heroína y la morfina, pero gratuitas y no tienen efectos secundarios. Las endorfinas, específicamente las encefalinas, tienen la capacidad de aliviar el dolor, pero además envían mensajes desde el cerebro hasta los linfocitos y otras células para combatir los virus y las bacterias.