La biblio de Vero
Colaboración de Verónica Stokmayer, directora de la Escuela de Títeres de Montecarlo.
“Con las alas del viento” Lilia García Bazterra Ed Libresa (Ecuador)Colección “País del sol”
Una celebración de la amistad en esa edad en que empiezan a gestarse los lazos que dan sentido a la vida. Un homenaje a los proyectos que nacen como sueño de uno, y los abraza y los concreta el generoso colectivo.Nahuel sueña construir y botar un velero en el mar. Su familia lo ayudará. Elige a sus mejores amigos –Gabriel y Matías- para tripularlo.Mientras en el galpón de la casa de los Ruiz se realiza el sueño, fecundan también las amistades, nace el primer amor, llegan al clímax los conflictos, se restauran hondas heridas…Amistades, porque menos la violenta banda de Rodrigo, los chicos y las chicas se suman a la construcción de “Lucero”. Amor entre Manuela -triste y confusa por el divorcio de sus padres- y Gabriel, que no sabe qué hacer con la ausencia de papá, muerto absurdamente en un accidente, con las demandas y la sobreprotección de mamá. Conflictos con Rodrigo y su barra, quienes intentarán impedir la botadura aún a costa de un cobarde sabotaje. Heridas que se sanan cuando Gabriel puede hablar con Carola –su mamá- de esa ausencia que pesa tanto y puede visitar la tumba de su padre con Manuela…cuando Manuela acepta que ahora tiene dos casas, dos lugares, dos maneras de relacionarse con “sus” familias.Y capeando sobre todos la sabiduría originaria del abuelo Loncopán, papá de la mamá de Nahuel, acompañando euforias, estallidos, desazones, con gestos, miradas y profundas palabras de equilibrio y sapiencia.Navegá con estos chicos en Lucero. Viví la gloria de la primera travesía, el miedo de la primera aventura arriesgada, la tensión y el espanto de la primera tormenta en alta mar.A partir de los doce: imprescindible. Hacelo, porque hasta Rodrigo espera atribulado y expectante el regreso de los intrépidos viajeros, rogando que nada malo ocurra. No lo dejes solo y culpable en ese muelle, en esa oscura noche …El y vos pueden palpitar -a la vista de las velas desplegadas que retornan- “maravillosamente, una felicidad recién estrenada”.